Francia llegó a estudiar Ripple y XRP como posibles tecnologías para una moneda digital europea, según un informe publicado en 2020 por CPA Australia. El documento vuelve ahora a circular en el sector cripto, pero no acredita que el Banco de Francia ni el Banco Central Europeo (BCE) hayan elegido XRP para el euro digital.
La reaparición del informe ha llevado a algunos usuarios de redes sociales a presentar aquel análisis como una prueba de que XRP formará parte de la futura infraestructura monetaria europea. La conclusión, sin embargo, va mucho más allá de lo que recoge el texto. El documento refleja que Ripple figuraba entre las alternativas que se examinaban en las primeras etapas del debate sobre las monedas digitales de banco central, conocidas como CBDC.
Una opción estudiada, no una tecnología seleccionada
El pasaje destacado por el investigador de criptomonedas SMQKE señala que Francia había mencionado públicamente Ripple y XRP como una posible plataforma para una moneda digital europea. La referencia es relevante porque muestra que la empresa y su tecnología ya estaban presentes en las conversaciones institucionales sobre el dinero digital.
Eso no implica que existiera un acuerdo con Ripple ni que las autoridades francesas hubieran adoptado XRP. Los bancos centrales analizaban distintas soluciones para emitir y gestionar monedas digitales, y el activo de Ripple aparecía dentro de ese conjunto de opciones. El informe tampoco recoge una decisión definitiva sobre la arquitectura del euro digital.
La tecnología de Ripple podía resultar atractiva para entidades financieras por su capacidad de operar en entornos con acceso restringido. Frente a una red completamente pública como Bitcoin (BTC), ese planteamiento permite limitar la participación a usuarios autorizados y mantener un mayor control sobre elementos como la seguridad, la privacidad y la emisión de dinero digital.
Ripple buscaba entrar en el mercado de las CBDC
La compañía identificó pronto las monedas digitales de banco central como una posible área de negocio. En ese contexto, trabajó en una versión privada de XRP Ledger, diseñada para que los bancos centrales pudieran utilizar tecnología de cadena de bloques sin perder el control sobre la red ni sobre su moneda digital.
La estrategia respondía al interés que despertaban entonces las CBDC entre las autoridades monetarias. Un análisis del despacho australiano Piper Alderman citado en la documentación señalaba que alrededor del 80% de los bancos centrales del mundo estudiaban en aquel momento las posibilidades del dinero digital de banco central.
Ripple aspiraba a captar parte de ese mercado mediante una combinación de rapidez tecnológica y control institucional. La propuesta no consistía necesariamente en trasladar un activo público a la infraestructura de un banco central, sino en ofrecer herramientas adaptadas a los requisitos de las entidades emisoras.
El BCE no ha anunciado el uso de XRP
El principal límite del informe es su antigüedad. El documento data de 2020 y, desde entonces, el proyecto del euro digital ha avanzado mientras el BCE asumía un papel central en su desarrollo. No se ha anunciado públicamente que XRP o XRP Ledger vayan a formar parte de la infraestructura elegida para esa moneda.
Tampoco existe, según la información disponible en la fuente, un anuncio oficial del Banco de Francia que confirme la selección de Ripple. Por tanto, el valor del documento reside en demostrar que la empresa fue considerada en una fase temprana de las discusiones sobre las CBDC, no en anticipar una decisión europea.
La diferencia es esencial: haber sido evaluado como posible proveedor o tecnología no equivale a haber sido seleccionado. La circulación del informe reabre el debate sobre el papel que Ripple quiso desempeñar en el desarrollo del dinero digital, pero no aporta pruebas de que XRP vaya a sostener el futuro euro digital.











