Google ha presentado Playground, una plataforma de inteligencia artificial que permite crear videojuegos a partir de instrucciones de texto, sin necesidad de escribir código. El usuario describe una idea —por ejemplo, un juego de carreras o una aventura— y el sistema genera una versión jugable que después puede modificarse mediante un chat.
La herramienta está pensada para facilitar la experimentación con videojuegos a personas sin conocimientos de programación. Una vez creado el título, es posible pedir cambios sobre sus personajes, reglas o escenarios. También se pueden ajustar aspectos concretos de la experiencia, como la forma en que se mueve un personaje, sin tener que reconstruir el juego desde el principio.
Juegos jugables desde el navegador
Las creaciones de Playground se ejecutan directamente en el navegador, tanto en móviles como en ordenadores portátiles. Los usuarios pueden conservarlas en privado o compartirlas mediante un enlace. Google también ofrece una galería pública con una selección de juegos, algunos de los cuales incorporan funciones multijugador y clasificaciones.
El acceso, por ahora, es limitado. Playground está disponible inicialmente para mayores de 18 años en Estados Unidos, mientras que las funciones dependen de la suscripción contratada a Google AI. La compañía todavía no ha precisado cuándo llegará a Países Bajos y Bélgica. Tampoco están definidos los precios finales ni los modelos concretos de inteligencia artificial que utiliza el servicio.
La propuesta actual está orientada principalmente a juegos sencillos para navegador. Google no presenta Playground como una herramienta capaz de sustituir el desarrollo completo de producciones comerciales, sino como una forma de convertir rápidamente una idea en un prototipo interactivo.
El siguiente paso: mundos tridimensionales con Unity
La compañía trabaja además con Unity para ampliar el alcance de esta tecnología. El objetivo a largo plazo es facilitar la creación de mundos más complejos y entornos tridimensionales mediante IA. En ese proyecto tendrá un papel destacado Unity Spark, cuya versión de prueba cerrada está prevista para más adelante este año, según los planes anunciados.
El desarrollo se apoya en experimentos anteriores de Google DeepMind. En 2024, la división de investigación presentó Genie, un modelo entrenado con más de 200.000 horas de vídeos de videojuegos capaz de generar mundos bidimensionales sencillos e interactivos.
A principios de este año, Google mostró Project Genie, basado en Genie 3. En lugar de crear únicamente una imagen o un nivel cerrado, este sistema genera el entorno mientras el usuario se desplaza por él e intenta adaptarlo de forma continua a sus acciones. Sus primeras versiones, sin embargo, tenían limitaciones relevantes: las sesiones duraban como máximo unos sesenta segundos y la simulación física no siempre resultaba coherente. En algunos casos, los objetos y los escenarios se comportaban de forma poco lógica.
Presión sobre las herramientas tradicionales
La expansión de estas herramientas también inquieta a la industria del videojuego. La presentación de Project Genie alimentó las dudas de los inversores sobre el impacto de la IA en empresas que ofrecen motores, plataformas y servicios para desarrolladores. En la siguiente sesión bursátil, las acciones de Unity cayeron alrededor de un 24%, mientras que Roblox y otras compañías del sector también sufrieron presión.
La preocupación se centra en que la inteligencia artificial pueda asumir parte de tareas que hasta ahora exigían equipos especializados, herramientas costosas y mucho tiempo de producción. En 2023, un antiguo directivo de Unity llegó a afirmar que la IA generativa podría acelerar entre cinco y diez veces la creación de mundos para videojuegos.
Las compañías tradicionales también están incorporando estas tecnologías. Roblox estudia desde 2023, entre otras aplicaciones, permitir que sus usuarios diseñen personajes tridimensionales y prendas de vestir mediante instrucciones de texto. Aun así, el desarrollo de grandes videojuegos sigue requiriendo diseño, conocimientos técnicos, narrativas consistentes y pruebas exhaustivas. Playground reduce la barrera de entrada, pero sus resultados actuales siguen estando más cerca del prototipo que de una producción comercial completa.










