La inteligencia artificial está cambiando el debate sobre la privacidad en las criptomonedas y puede reforzar el atractivo de redes como Zcash, según Michael Zhao, de Grayscale Research. En una columna publicada el 7 de octubre de 2026 en el boletín Crypto Long & Short de CoinDesk, el analista sostiene que identificar a los usuarios detrás de las direcciones de Bitcoin resulta cada vez más barato y sencillo gracias a la IA.
La tesis parte de una diferencia clave entre la privacidad aparente y la privacidad real. Aunque las direcciones de Bitcoin no muestran directamente el nombre de su propietario, la cadena de bloques registra de forma pública y permanente sus movimientos. Durante años, relacionar una dirección con una persona exigía tiempo, recursos y el cruce de distintas bases de datos. Zhao considera que la inteligencia artificial reduce de manera significativa ese coste, incluso cuando se analizan transacciones realizadas hace años.
La transparencia de Bitcoin, bajo una nueva presión
Para Grayscale Research, el sector atraviesa una “tercera ola” de preocupación por la privacidad financiera. La primera habría llegado con la digitalización de los registros bancarios en los años setenta y la segunda, con la expansión de internet en los noventa. Ahora, la capacidad de procesar grandes volúmenes de información y conectarlos entre sí introduce un nuevo factor en el diseño de las redes públicas.
El autor también recuerda que Satoshi Nakamoto mencionó en 2010 este tipo de criptografía, aunque entonces no veía una forma práctica de aplicarla a Bitcoin. La cuestión que plantea Zhao no es que la transparencia haya dejado de ser útil, sino que el contexto tecnológico en el que fue aceptada ha cambiado.
Zcash, creada en 2016 a partir del código de Bitcoin, representa una alternativa con un enfoque distinto. Mantiene el límite máximo de 21 millones de monedas, pero permite realizar transacciones “blindadas” mediante pruebas de conocimiento cero. Con este sistema, la red puede verificar que un pago es válido sin revelar quién envía los fondos, quién los recibe ni cuál es la cantidad transferida.
Zcash combina privacidad opcional y mayor actividad blindada
La privacidad no es obligatoria en Zcash. La red también dispone de direcciones transparentes, mientras que las claves de visualización permiten compartir los movimientos con un auditor o un regulador sin ceder el control de los fondos. Esa combinación busca ofrecer confidencialidad sin eliminar por completo las posibilidades de supervisión.
La columna cifra en 4,9 millones los ZEC depositados en el fondo blindado, cerca del 29% de todas las monedas minadas. Según los datos citados por Grayscale, las transacciones blindadas han crecido con fuerza durante los dos últimos años, mientras que las transparentes se han mantenido estables.
El texto también recoge que el precio de ZEC aumentó alrededor de un 2.300% entre septiembre de 2025 y septiembre de 2026. Además, el producto de inversión en Zcash que Grayscale lanzó en la Bolsa de Nueva York en agosto de 2026 reunió cerca de 1.000 millones de dólares en algo más de un mes. La actualización Ironwood, publicada en julio de 2026, modificó parte del motor criptográfico de la red y corrigió un problema de seguridad conocido.
El reto regulatorio sigue abierto
El análisis llega, no obstante, con un conflicto de interés evidente: Grayscale gestiona un producto de inversión vinculado a Zcash y tiene una exposición directa al comportamiento del activo. Además, la propia columna admite que la privacidad plantea preguntas regulatorias aún sin resolver, especialmente en relación con las normas contra el blanqueo de capitales y el reglamento europeo MiCA.
La misma tecnología que protege las operaciones de usuarios corrientes puede dificultar el seguimiento de fondos ilícitos. A finales de septiembre, los atacantes del hackeo a Bitget trasladaron unos 3,9 millones de dólares a Zcash con el objetivo de complicar el rastreo del dinero. En paralelo, varios exchanges limitan o retiran las monedas de privacidad por exigencias regulatorias.
El debate también afecta a Latinoamérica, donde millones de personas utilizan criptomonedas para ahorrar, cobrar ingresos del exterior o mover dinero entre países. En las redes públicas, esas operaciones quedan registradas de forma permanente. Para los reguladores de la región, la cuestión que plantea Grayscale —cuánta privacidad debe ofrecer el dinero digital y cómo compatibilizarla con la supervisión— parece cada vez más difícil de aplazar.











