Harvard acumulaba a finales de junio alrededor de 2.200 millones de dólares en acciones de SpaceX, según datos citados por Financial Times. La participación se había convertido en la mayor posición individual en acciones registrada hasta entonces por el fondo patrimonial de la universidad y ayuda a explicar por qué varias grandes instituciones académicas estadounidenses vuelven a acercarse al rendimiento del mercado bursátil.
El repunte no procede de una recuperación generalizada de las inversiones privadas. Está impulsado, sobre todo, por un grupo reducido de compañías tecnológicas que todavía no cotizan o que han protagonizado operaciones relevantes en los mercados privados. Además de SpaceX, entre ellas figuran OpenAI, Anthropic y Cerebras Systems.
SpaceX concentra buena parte de las ganancias
La inversión de Harvard en SpaceX es el ejemplo más destacado. El fondo entró en la compañía de Elon Musk, según el contexto descrito por el diario británico, mediante posiciones directas o a través de vehículos de capital privado. A finales de junio, el valor de esas acciones rondaba los 2.200 millones de dólares.
Otras universidades también han visto cómo una inversión temprana en la empresa espacial adquiría un peso considerable dentro de sus carteras. La participación de la University of North Carolina llegó a representar cerca del 10% de los casi 15.000 millones de dólares gestionados por su fondo. Esa posición contribuyó a que la rentabilidad del ejercicio cerrado en junio superara el 30%, según el Financial Times.
En el caso de la University of Colorado Foundation, las inversiones en SpaceX realizadas en 2009 valían 57 veces más. La entidad obtuvo una rentabilidad del 20,3%, en parte gracias a esa revalorización.
Estos casos reflejan una de las características del capital riesgo: un número muy reducido de aciertos puede compensar varios años de resultados discretos. Para los fondos universitarios, que suelen mantener una exposición elevada a activos privados, el efecto es especialmente relevante cuando se producen desinversiones o aumentan las valoraciones de las compañías participadas.
Los fondos universitarios recuperan terreno
Durante los últimos años, las inversiones privadas habían lastrado el rendimiento de los grandes endowments. Después del máximo alcanzado por las valoraciones en 2021, esos activos se recuperaron con más lentitud que las acciones cotizadas. La escasez de salidas a bolsa y de adquisiciones también redujo el capital que regresaba a los inversores.
El contraste con la bolsa fue considerable. Los fondos patrimoniales con más de 5.000 millones de dólares en activos obtuvieron una rentabilidad media anual del 7,8% en los tres años hasta junio de 2025. En ese mismo periodo, el S&P 500 registró casi un 20% anual. Sin embargo, este año la salida a bolsa de SpaceX y el incremento de las valoraciones de las empresas de inteligencia artificial han cambiado el balance.
El índice bursátil estadounidense había avanzado más de un 20% en los doce meses hasta finales de junio. Aun así, varios fondos universitarios parecen encaminados a igualarlo o incluso superarlo, de acuerdo con el análisis del Financial Times.
Una recuperación muy dependiente de pocos nombres
La mejora de los mercados privados presenta, no obstante, una elevada concentración. Datos de PitchBook y de la National Venture Capital Association muestran que el valor de las desinversiones del capital riesgo estadounidense alcanzó 347.000 millones de dólares en el primer trimestre, un récord.
Pero el dato cambia de forma sustancial al excluir las cinco operaciones de salida más grandes: el volumen habría sido un 87% menor. La recuperación, por tanto, no está beneficiando por igual a todos los inversores. Quienes tenían exposición a SpaceX y a las compañías de inteligencia artificial más revalorizadas han obtenido resultados excepcionales; quienes quedaron fuera de esos nombres apenas perciben el repunte.











