Bitcoin podría alcanzar “cientos de miles de dólares” si una parte cada vez mayor de las carteras tradicionales empieza a asignar capital a activos considerados duros, como el propio BTC y el oro. La tesis es de Matt Hougan, director de inversiones (CIO) de Bitwise, que vincula esa posible revalorización con el crecimiento de la demanda institucional y patrimonial por este tipo de activos.
Una hipótesis ligada a la asignación de capital
La previsión de Hougan no fija un precio concreto ni plantea un calendario. Está condicionada a un cambio en la composición de las carteras: que más inversores tradicionales decidan reservar una parte de sus recursos para Bitcoin y otros activos duros.
En ese escenario, el aumento de la demanda sería el principal argumento para justificar una cotización de Bitcoin en niveles de cientos de miles de dólares. Se trata, por tanto, de una hipótesis sobre la evolución futura del mercado, no de una afirmación sobre un precio ya alcanzado ni de una garantía de comportamiento.
La referencia al oro sitúa a Bitcoin dentro de una categoría de activos que algunos inversores utilizan como reserva de valor o como alternativa frente a otros instrumentos financieros. La tesis de Hougan parte de que una mayor aceptación de esa función ampliaría el mercado potencial de la criptomoneda.
Tokenización y stablecoins, entre las tendencias a vigilar
El CIO de Bitwise también señala que la evolución del mercado de criptoactivos estará marcada por dos áreas: la tokenización y las stablecoins. La primera alude a la representación digital de activos mediante tecnología blockchain; la segunda, a las criptomonedas diseñadas para mantener un valor estable respecto a otro activo o referencia.
Dentro de ese marco, Hougan identifica además cuatro criptoactivos que considera relevantes para observar a largo plazo. La información disponible no detalla cuáles son esos cuatro activos, por lo que su mención no permite establecer una lista concreta ni comparar sus perspectivas.
Su planteamiento combina así una previsión alcista para Bitcoin, condicionada a la llegada de nueva demanda desde las carteras tradicionales, con una visión más amplia sobre las áreas que pueden definir el desarrollo del sector. El foco no se limita a la evolución de los precios: también incluye la expansión de la tokenización y el papel que puedan desempeñar las stablecoins en el mercado digital.











