Justin Drake, investigador de la Fundación Ethereum, ha pedido a la industria de las criptomonedas que se prepare para un posible “modo búnker” ante el riesgo de que la inteligencia artificial acelere la ruptura de la criptografía que protege a Bitcoin y Ethereum. La recomendación es personal y no responde a un fallo detectado: Drake subrayó que nada se ha roto por ahora y que la guía oficial de Ethereum mantiene que los usuarios no tienen que hacer nada en este momento.
El riesgo: recuperar una clave privada a partir de la pública
Bitcoin y Ethereum utilizan un sistema de firmas basado en curvas elípticas, conocido como ECDSA. Cuando una dirección firma una transacción, la clave pública asociada queda expuesta en la cadena de bloques. En condiciones normales, esa información no permite obtener la clave privada. Pero si alguien lograra romper el sistema, podría calcularla y utilizarla para vaciar los fondos de la billetera.
Hasta ahora, la amenaza más habitual en este debate ha sido la llegada de ordenadores cuánticos capaces de realizar ese proceso. La hipótesis planteada por Drake añade un escenario distinto: que la inteligencia artificial encuentre nuevos métodos matemáticos para atacar las curvas elípticas utilizando ordenadores convencionales.
Según The Block, el investigador citó la publicación por parte de OpenAI de 722 manuscritos matemáticos generados por un modelo interno y afirmó que “la superinteligencia matemática ya está aquí”. En el peor de los casos, sostuvo, el problema podría presentarse en “meses, no años”. Se trata de una advertencia y no de una predicción confirmada sobre el momento en que la criptografía dejaría de ser segura.
Qué implica el “modo búnker”
La propuesta consiste en trasladar la mayor parte de los fondos a direcciones que nunca hayan firmado una transacción. En esas direcciones, la clave pública permanece oculta detrás de un hash hasta que se realiza una operación. La idea es reducir el número de cuentas cuya información pública podría ser utilizada por un atacante si ECDSA quedara comprometido.
Drake también recomienda no reutilizar direcciones. Después de firmar una transacción, el saldo restante debería enviarse a otra dirección nueva. En su opinión, la prioridad debería estar en los grandes tenedores y en las entidades que custodian grandes cantidades de criptomonedas. Entre las compañías mencionadas figuran Binance, Bitbank, Robinhood, Bitfinex y Tether, a las que pidió reforzar sus sistemas de almacenamiento en frío.
El investigador, sin embargo, advirtió de que una movilización precipitada puede provocar más daños que el riesgo que pretende evitar. La posibilidad de errores operativos, pérdidas de claves o transacciones mal dirigidas es especialmente relevante cuando se trasladan fondos en grandes volúmenes.
Millones de direcciones expuestas y una transición pendiente
La Bitcoin Risq List de Project Eleven calcula que más de 14 millones de direcciones de Bitcoin con fondos tienen su clave pública expuesta. Drake señaló además unas 20.000 direcciones vinculadas a Satoshi Nakamoto que contienen 50 BTC cada una. Por el volumen acumulado, esas cuentas podrían convertirse en objetivos prioritarios antes que las billeteras pequeñas.
La salida de ese eventual modo búnker exigiría, en términos de Drake, una “criptografía post-IA”. El investigador se inclina por sistemas basados en funciones hash, que considera menos expuestos que las curvas elípticas. El borrador de la hoja de ruta de Ethereum ya contempla avances hacia ese tipo de criptografía y hacia la verificación formal del código.
Mientras no exista una alerta oficial, no hay una orden de mover fondos con urgencia. Un hábito preventivo es utilizar una dirección nueva para cada recepción, una práctica que muchas billeteras de Bitcoin ya realizan automáticamente. Para cantidades elevadas, la recomendación de Drake es seguir las comunicaciones oficiales de cada red y evitar decisiones apresuradas.










