Irlanda prepara una nueva cuenta de inversión con ventajas fiscales para sus residentes, pero dejará fuera a las criptomonedas y los derivados. El producto, que el Gobierno prevé poner en marcha en 2027, busca trasladar a los mercados parte del ahorro que actualmente permanece en las cuentas bancarias del país.
La medida permitirá invertir, bajo un régimen fiscal específico, en acciones, bonos, fondos de inversión, ETF y determinados productos de seguros. Bitcoin (BTC) y el resto de las criptomonedas no podrán incluirse en estas cuentas. Tampoco se permitirá depositar en ellas efectivo de ahorro ordinario que genere intereses.
Un incentivo fiscal todavía pendiente de concretar
Cualquier contribuyente irlandés mayor de 18 años podrá abrir una cuenta de este tipo. Las inversiones realizadas hasta un límite aún no anunciado quedarían exentas de impuestos, mientras que las cantidades que superen ese umbral tributarían a un tipo fijo. También habrá un máximo anual de aportación.
El Gobierno tiene previsto detallar esas condiciones el 6 de octubre, cuando se conozcan los presupuestos. Por ahora no se ha precisado ni cuánto podrá aportar cada residente con ventaja fiscal ni cuál será el tipo impositivo aplicable.
La cuenta no exigirá una inversión mínima y los fondos no tendrán que permanecer bloqueados durante varios años. El diseño incluye además una diferencia relevante frente al régimen fiscal ordinario de determinadas inversiones en Irlanda: dentro de la nueva cuenta no se aplicará la norma conocida como deemed disposal.
Esta regla considera que algunas inversiones se han vendido después de ocho años a efectos fiscales, aunque el titular no las haya vendido realmente. En la práctica, puede obligar a pagar impuestos sobre ganancias que todavía no se han materializado. La exclusión de esta norma pretende ofrecer un tratamiento más sencillo para las inversiones mantenidas dentro de la cuenta.
Irlanda quiere mover parte de su ahorro hacia los mercados
El objetivo de la iniciativa es aumentar la participación de los hogares en los mercados financieros. Los hogares irlandeses mantienen en conjunto unos 175.000 millones de euros en cuentas de depósito, pero invierten relativamente poco en activos como acciones cotizadas y bonos.
Solo el 2,3% de su patrimonio financiero está invertido directamente en esos activos, frente al 7,5% de media en la Unión Europea. El Ejecutivo confía en que el incentivo fiscal haga más atractiva la inversión y desplace una parte de ese ahorro hacia acciones, renta fija y fondos.
La situación contrasta con el peso que tiene Irlanda en la industria europea de inversión. En el país están domiciliados más de 5 billones de euros en activos de fondos de inversión, aunque ese volumen no se traduce en una participación equivalente de los hogares irlandeses en los mercados.
Las criptomonedas quedan fuera pese a su presencia entre los hogares
La exclusión de los activos digitales resulta especialmente significativa porque alrededor del 10% de los adultos irlandeses posee criptomonedas. El valor medio de esas tenencias se sitúa en unos 2.266 euros, según la información de referencia.
Al mismo tiempo, Irlanda está reforzando la supervisión del sector. En agosto presentó una estrategia contra el blanqueo de capitales que contempla, entre otras medidas, un control más estricto de las operaciones realizadas con monederos cripto particulares.
La nueva cuenta de inversión se plantea, por tanto, como una herramienta para canalizar el ahorro hacia productos financieros tradicionales, no como un marco fiscal general para todos los activos de inversión. Sus principales parámetros —el límite anual, el umbral exento y el tipo aplicable al exceso— quedarán pendientes de la concreción presupuestaria antes de su prevista disponibilidad en 2027.












