JPMorgan Chase ha inaugurado la temporada de resultados en Estados Unidos con unas cuentas que muestran una economía todavía resistente, pero que no han alcanzado el listón de Wall Street. El banco obtuvo un beneficio de 15.300 millones de dólares en el tercer trimestre, frente a los 14.400 millones del mismo periodo del año anterior, y elevó sus ingresos un 8%, por encima de los 50.000 millones. Aun así, ambas cifras quedaron por debajo de las previsiones de los analistas.
Más beneficio, pero por debajo de las expectativas
La reacción inicial de los inversores reflejó la importancia que el mercado concede ahora a las estimaciones. Las acciones de JPMorgan llegaron a caer más de un 3% en la negociación previa a la apertura de Wall Street, aunque posteriormente recuperaron terreno. El movimiento ilustra cómo puede cambiar rápidamente el ánimo de los inversores cuando una compañía no supera las previsiones, incluso si sus resultados mejoran con claridad respecto al año anterior.
Uno de los principales focos de decepción estuvo en la banca de inversión. Los ingresos procedentes del asesoramiento en operaciones como salidas a bolsa y adquisiciones continuaron por encima de los registrados un año antes, pero descendieron frente al segundo trimestre. Además, unas pérdidas de varios cientos de millones de dólares en inversiones lastraron el beneficio del periodo.
El informe también dejó señales favorables sobre la actividad económica. Los clientes de JPMorgan gastaron aproximadamente un 9% más con sus tarjetas de crédito que un año antes. El banco registró asimismo un aumento de los ingresos procedentes de los préstamos y de las operaciones en los mercados. Estos datos apuntan, según la información disponible, a que los consumidores estadounidenses mantienen un gasto elevado pese a los tipos de interés altos y la persistencia de la inflación.
Dimon alerta sobre deuda, inflación y valoraciones
Jamie Dimon, consejero delegado de JPMorgan, destacó la fortaleza de la inversión empresarial y del consumo como soportes del crecimiento en Estados Unidos. Al mismo tiempo, advirtió de una acumulación de riesgos que puede complicar el escenario para la economía y los mercados.
Entre sus preocupaciones figuran la elevada deuda pública estadounidense, la inflación persistente, el nivel de los tipos de interés y las altas valoraciones bursátiles. Unos tipos más elevados encarecen la financiación de empresas y hogares. Para los bancos, además, el efecto es mixto: pueden aumentar los ingresos de los préstamos, pero también deben afrontar una mayor remuneración de los depósitos y posibles pérdidas de valor en los bonos que mantienen en cartera.
Las advertencias de Dimon reciben una atención especial por la posición de JPMorgan como mayor banco de Estados Unidos y por la amplitud de la información que maneja sobre empresas y consumidores. Sus comentarios ofrecen, por tanto, una primera referencia sobre el estado de la economía al comienzo de esta ronda de resultados.
El listón del mercado se mantiene elevado
La decepción de JPMorgan llega en un momento en el que las acciones estadounidenses se han apoyado en la fortaleza de los beneficios empresariales y en el optimismo alrededor de la inteligencia artificial. Los inversores se han acostumbrado a que las compañías superen las previsiones, lo que eleva la presión sobre el resto de las empresas cotizadas.
Según Savita Subramanian, estratega de Bank of America, el mercado ya no analiza únicamente los beneficios actuales. También quiere comprobar si las compañías serán capaces de mantener su crecimiento en 2027. La cuestión resulta especialmente relevante para grandes tecnológicas como Microsoft, Amazon, Meta y Google, que están destinando grandes cantidades a la inteligencia artificial y deben demostrar que esas inversiones se traducen en una mejora de los beneficios y de la rentabilidad.
El contexto tampoco es sencillo. La Reserva Federal elevó los tipos en septiembre, las rentabilidades de los bonos han aumentado y la financiación de las inversiones empresariales se ha encarecido. Las tensiones geopolíticas y el aumento del coste de la energía añaden nuevas presiones sobre los márgenes.
La atención se dirige ahora a Goldman Sachs, Citigroup y Wells Fargo. Sus cuentas ayudarán a determinar si el resultado de JPMorgan responde a factores concretos del banco o si anticipa una decepción más amplia en el sector financiero. Más adelante, los comentarios de las grandes tecnológicas sobre sus inversiones en inteligencia artificial y sus previsiones de beneficios para 2027 serán otra de las referencias centrales para Wall Street.










