Robert Kiyosaki afirma estar vinculado a unos 1.200 millones de dólares en deuda, una cifra que el autor de Padre rico, padre pobre presenta como parte de su estrategia para construir patrimonio. El empresario sostiene que no toda la deuda tiene el mismo efecto: distingue entre los préstamos destinados a adquirir activos que generan ingresos y aquellos asociados al consumo.
Préstamos ligados a inmuebles y sociedades
La cifra, sin embargo, no equivaldría necesariamente a deuda personal asumida directamente por Kiyosaki. Según explicó su exmujer y antigua socia, Kim Kiyosaki, las actividades inmobiliarias en las que ambos participaron incluían alrededor de 1.500 apartamentos. Los préstamos estarían vinculados a esos proyectos y las inversiones se estructurarían a través de distintas sociedades.
Vanity Fair estima que la parte efectiva de Kiyosaki en esa deuda podría situarse entre 30 y 60 millones de dólares. Ese cálculo parte de unos ingresos anuales atribuidos al autor de aproximadamente 3 millones de dólares. La fuente no presenta esa horquilla como una cifra confirmada por Kiyosaki, sino como una estimación sobre su exposición real.
El mecanismo que describe Kiyosaki consiste en utilizar financiación para comprar inmuebles y, si estos aumentan de valor, volver a pedir préstamos tomando como referencia el patrimonio acumulado. De ese modo, puede obtener liquidez sin vender las propiedades. La deuda se convierte así, en su planteamiento, en una herramienta para seguir invirtiendo.
“Cortafuegos” para separar los riesgos
Kiyosaki también defiende que sus inversiones están organizadas para limitar el impacto de posibles problemas en un proyecto concreto. En declaraciones a Vanity Fair, resumió esa estructura con la expresión “cortafuegos financieros” y añadió: “Así juegan los ricos”. En otra de sus respuestas, señaló que, si la situación se complica, puede recurrir a su abogado.
Kim Kiyosaki considera que la referencia a los 1.200 millones de dólares cumple además una función de comunicación. La cifra atrae la atención y permite introducir la diferencia entre endeudarse para invertir y pedir dinero prestado para consumir. Ese enfoque coincide con el mensaje central de Padre rico, padre pobre, publicado originalmente en 1997, donde Kiyosaki defiende concentrarse en activos capaces de generar ingresos.
El libro ha vendido más de 44 millones de ejemplares, según Vanity Fair. Kiyosaki también publicó dos obras junto a Donald Trump, entre ellas Queremos que seas rico, de 2006.
El apalancamiento también amplifica las pérdidas
El uso de deuda en grandes operaciones inmobiliarias es habitual, pero no elimina el riesgo. El experto fiscal David A. Perez explica que recurrir a préstamos forma parte de la práctica de muchos inversores del sector. A cambio, una mayor financiación implica más intereses y obligaciones mensuales, lo que reduce el efectivo disponible generado por cada proyecto.
El problema se acentúa cuando bajan los precios de los inmuebles o los ingresos quedan por debajo de lo previsto. John Poole advierte de que el apalancamiento puede aumentar los beneficios en un mercado favorable, pero también provocar daños considerables durante una fase bajista; lo compara con una “motosierra financiera”.
El propio Kiyosaki reconoce que su método no debería trasladarse automáticamente a las finanzas de un inversor particular. Antes de asumir grandes préstamos, sostiene, es necesario comprender cómo funciona la deuda. Para una persona con menos activos y menor capacidad de maniobra, una estrategia similar podría terminar en quiebra.











