Robert Kiyosaki ha vuelto a alertar de un posible repunte intenso de la inflación en Estados Unidos. El autor de Padre rico, padre pobre relaciona su advertencia con la ampliación del programa de recompra de bonos del Departamento del Tesoro y sostiene que el dólar podría seguir perdiendo poder adquisitivo. En ese escenario, considera que Bitcoin, el oro y la plata estarían mejor posicionados que el efectivo.
Una ampliación de las recompras que Kiyosaki compara con el QE
Kiyosaki reaccionó en X a los planes del Tesoro estadounidense para aumentar el tamaño de determinadas operaciones de recompra de deuda pública. En su interpretación, la medida equivale a una nueva ronda de expansión cuantitativa —quantitative easing o QE— y, por tanto, a la creación de dinero nuevo.
“El DXY se desploma, lo que significa que la inflación explota y que los ahorradores con dinero falso son los grandes perdedores”, escribió el autor, que volvió a recomendar activos escasos frente a la tenencia de dólares. El índice del dólar estadounidense, conocido como DXY, ha retrocedido alrededor de un 2,5% en el último mes. Este indicador mide el valor del dólar frente a una cesta de grandes divisas.
Un dólar más débil puede encarecer los productos importados y añadir presión sobre los precios. Sin embargo, ese movimiento no implica por sí solo que la inflación vaya a aumentar con fuerza. La evolución del nivel general de precios depende de otros factores, por lo que la conclusión de Kiyosaki es una advertencia y no un efecto automático de la caída del DXY.
El Tesoro no ha activado un nuevo programa de la Reserva Federal
El cambio anunciado por el Departamento del Tesoro consiste en elevar, a partir del 9 de septiembre, el importe máximo de determinadas recompras de bonos del Tesoro a largo plazo. El límite pasará de 2.000 millones de dólares a al menos 4.000 millones por operación. Según los planes citados, el incremento se mantendrá como mínimo hasta el 4 de noviembre.
El objetivo declarado es mejorar la liquidez del mercado de deuda pública estadounidense a más largo plazo. En un mercado líquido, los inversores pueden comprar y vender grandes volúmenes de bonos sin provocar oscilaciones extremas en sus precios. La relevancia de estas operaciones va más allá del mercado estadounidense: los títulos del Tesoro desempeñan un papel central en el sistema financiero mundial.
La diferencia con una expansión cuantitativa tradicional es relevante. En un programa de QE, la Reserva Federal compra a gran escala bonos y otros activos financieros para inyectar liquidez adicional en el sistema. Las operaciones anunciadas ahora las ejecuta el Tesoro dentro de la gestión de la deuda pública. Por sí mismas, no significan que la Fed haya iniciado un nuevo programa de estímulos ni que se esté creando automáticamente dinero nuevo.
Bitcoin como cobertura frente a un dólar más débil
Ese matiz no modifica la tesis que Kiyosaki mantiene desde hace años. El escritor considera que los ahorradores con grandes posiciones en efectivo son especialmente vulnerables cuando disminuye el poder adquisitivo del dólar. En cambio, defiende la exposición a activos que, en su opinión, pueden conservar mejor su valor en un entorno de pérdida de poder adquisitivo, entre ellos el oro, la plata, Bitcoin y determinados inmuebles.
Para los inversores en criptomonedas, la evolución del dólar es una variable relevante porque un dólar más débil puede favorecer a activos escasos denominados en esa moneda. No obstante, la caída del DXY tampoco garantiza una subida de Bitcoin. Las expectativas sobre los tipos de interés, el crecimiento económico y el sentimiento general de los mercados financieros también influyen en su comportamiento.











