El dólar estadounidense podría afrontar una nueva fuente de presión vendedora si los grandes fondos de pensiones y las aseguradoras extranjeras empiezan a elevar la cobertura de sus inversiones en activos estadounidenses. Estas entidades mantienen una exposición cambiaria relativamente baja: los inversores de seis países analizados por Bloomberg solo han protegido, de media, el 41% de ese riesgo, el nivel más bajo desde al menos 2015.
El volumen potencial de los ajustes es elevado. Los inversores de Japón, Canadá, Taiwán, Australia, Dinamarca y Finlandia acumulan unos 4,6 billones de dólares en activos exteriores. Un incremento de apenas cinco puntos porcentuales en sus coberturas implicaría operaciones de divisas por aproximadamente 230.000 millones de dólares.
Una exposición cambiaria que empieza a ser más vulnerable
Durante años, mantener una parte importante de las inversiones en dólares sin cobertura resultó una estrategia razonable para muchos inversores internacionales. La moneda estadounidense era percibida como un activo refugio y tendía a apreciarse durante los episodios de tensión en los mercados. Esa fortaleza podía compensar parcialmente las pérdidas de acciones o bonos estadounidenses al convertir el patrimonio a la divisa local.
La cobertura, además, tiene un coste. Mientras el dólar mantuvo una trayectoria sólida, los inversores tenían menos incentivos para asumir ese gasto y proteger completamente sus posiciones. Sin embargo, esa decisión puede dejarles más expuestos si la moneda continúa debilitándose.
El dólar ha retrocedido alrededor de un 2,3% en el trimestre y ha perdido terreno frente a la mayoría de las principales divisas. Entre los factores que preocupan a los inversores figuran la orientación de la política económica estadounidense, los intentos del secretario del Tesoro, Scott Bessent, de respaldar al yen japonés y contener el aumento de las rentabilidades de los bonos de Estados Unidos, así como la incertidumbre sobre la política de tipos de la Reserva Federal. También pesa la presión de Donald Trump para mantener bajos los costes de financiación.
Más cobertura no implica vender acciones o bonos
Un aumento de las coberturas no obligaría necesariamente a estos inversores a deshacer sus posiciones en acciones estadounidenses o bonos del Tesoro. Podrían mantener esos activos y adquirir derivados u otros instrumentos para protegerse frente a una depreciación del dólar. El resultado sería una demanda adicional de protección cambiaria y, potencialmente, ventas de dólares, aunque la demanda por los activos estadounidenses siguiera siendo firme.
“Dado el tamaño de las inversiones extranjeras en activos estadounidenses, no hace falta un cambio drástico para que haya impacto”, señala Laura Cooper, de Nuveen. Según la gestora, incluso variaciones pequeñas en los porcentajes de cobertura pueden generar flujos de divisas considerables.
El proceso también podría reforzarse a sí mismo: una caída del dólar llevaría a los inversores a cubrir una mayor parte de su exposición, y esas operaciones aumentarían a su vez la presión sobre la moneda estadounidense.
Japón concentra una parte clave del riesgo
Japón ocupa una posición especialmente relevante. Es el mayor tenedor extranjero de bonos del Tesoro de Estados Unidos y representa cerca del 10% de toda la deuda pública estadounidense en manos extranjeras. Según Deutsche Bank, los inversores japoneses cubrieron solo el 41% del riesgo de divisa asociado a sus nuevas compras de bonos extranjeros durante la primera mitad del año, frente al 62% de 2024.
Shoki Omori, estratega de Deutsche Bank, apunta que los niveles actuales de cobertura recuerdan a los de 2013. La diferencia, sostiene, es que entonces el dólar estaba al comienzo de una subida prolongada, mientras que el entorno macroeconómico actual parece apuntar en la dirección contraria.
Una nueva subida de tipos del Banco de Japón podría modificar los incentivos. Si se redujera el diferencial de tipos con Estados Unidos, cubrir la exposición al dólar sería más barato y atractivo para los inversores japoneses. También una caída brusca de la moneda estadounidense podría acelerar la búsqueda de protección entre fondos de pensiones y aseguradoras.
Erik Nelson, estratega de Wells Fargo, considera que el euro podría beneficiarse de ese eventual reajuste. Los fondos europeos han comprado grandes volúmenes de acciones estadounidenses sin cubrir por completo el riesgo cambiario y podrían cambiar de posición con rapidez si el dólar dejara de funcionar como refugio en un nuevo episodio de tensión en los mercados.










