La inversión acelerada de las empresas tecnológicas estadounidenses en inteligencia artificial empieza a generar presiones sobre los precios fuera del propio sector, según Austan Goolsbee, presidente de la Reserva Federal de Chicago. El responsable del banco central advierte de que la expansión de esta tecnología puede estar llevando a la economía de Estados Unidos hacia un escenario de exceso de demanda.
Las compañías están destinando enormes cantidades de dinero a desarrollar sistemas de inteligencia artificial y a construir los centros de datos necesarios para atender el aumento de la demanda. Este ciclo de inversión está impulsando el crecimiento económico, pero también está tensionando la disponibilidad de determinados bienes, servicios y trabajadores.
La demanda de centros de datos se extiende a otros sectores
En una entrevista con Semafor, Goolsbee señaló que el encarecimiento ya no se limita a las empresas que fabrican componentes o prestan servicios directamente relacionados con los centros de datos. A su juicio, los precios están aumentando también en actividades que no tienen una vinculación inmediata con estas infraestructuras.
La preocupación del presidente de la Fed de Chicago es que la economía estadounidense esté entrando en una fase de sobrecalentamiento. Este fenómeno aparece cuando la demanda de productos, servicios y mano de obra crece más deprisa que la capacidad de las empresas para responder. El resultado suele ser una presión adicional sobre los precios.
Goolsbee reconoce que cada vez considera más probable que la economía esté atravesando un caso clásico de exceso de demanda. También advierte de que este tipo de sobrecalentamiento puede resultar difícil de contener una vez que la dinámica se pone en marcha.
Entre los efectos que ya se observan figura el encarecimiento de la electrónica de consumo. La construcción también afronta tensiones, en particular por la escasez de trabajadores especializados. Las empresas que levantan viviendas compiten por esa mano de obra con los proyectos destinados a construir centros de datos.
La cesta de la compra aún no refleja un impacto claro
Por ahora, no existen indicios claros de que el auge de la inteligencia artificial esté provocando un encarecimiento directo de la cesta de la compra. La cuestión que plantean los economistas es cuánto tiempo puede mantenerse esa separación entre las presiones que ya afectan a determinados sectores y los precios que afrontan los consumidores en su vida cotidiana.
La expansión de los centros de datos concentra una parte importante de la demanda en áreas como la construcción y la electrónica, pero sus efectos pueden propagarse a medida que las empresas compiten por recursos limitados. La falta de trabajadores especializados es uno de los canales por los que la inversión tecnológica puede terminar afectando a actividades ajenas a la producción de equipos para inteligencia artificial.
El dilema de la Reserva Federal
La evolución de los precios complica las decisiones de la Reserva Federal. El banco central estadounidense subió los tipos de interés en septiembre por primera vez en tres años para combatir la inflación persistente. Según Reuters, los mercados financieros esperan otra subida a finales de este mes.
Unos tipos más altos encarecen el crédito y suelen reducir el gasto, pero también elevan el coste de financiar nuevos proyectos de inteligencia artificial. La política monetaria, por tanto, puede frenar parte de la demanda que alimenta el sobrecalentamiento, aunque al mismo tiempo encarece las inversiones que están impulsando una de las áreas de mayor expansión económica.
Goolsbee sostiene que la Fed tendrá que continuar elevando los tipos si la inflación persiste. La institución afronta así el reto de contener las presiones sobre los precios sin ignorar el impacto que un endurecimiento adicional puede tener sobre los proyectos de infraestructura vinculados a la inteligencia artificial.










