La inflación de la zona euro repuntó hasta el 3,3% en agosto, frente al 2,9% registrado en julio, y alcanzó así su nivel más alto desde septiembre de 2023, según los datos publicados este martes por Eurostat. El aumento estuvo impulsado principalmente por el encarecimiento de la energía, mientras que los indicadores de presión subyacente sobre los precios mostraron una evolución más moderada.
La energía explica el repunte del índice general
El alza de los precios del petróleo y el gas, vinculada en la fuente a la guerra con Irán, fue el principal factor detrás del avance de la inflación general. La subida se trasladó a varios de los principales países del área monetaria.
En Italia, la tasa interanual pasó del 2,9% al 3,2%. España registró una inflación del 4,5%, mientras que Alemania y Francia también experimentaron incrementos durante agosto. Estos movimientos reflejan el peso que tienen los costes energéticos en el dato agregado de la zona euro.
Sin embargo, la evolución de los componentes más persistentes fue distinta. La inflación subyacente, que excluye los precios de la energía y los alimentos, bajó inesperadamente hasta el 2,4%. La inflación de los servicios también se moderó, hasta el 3%.
Más presión para el BCE antes de su próxima reunión
El repunte del índice general complica el escenario para el Banco Central Europeo (BCE), aunque la moderación de la inflación subyacente y de los servicios introduce un elemento de cautela. Los inversores descuentan por completo una subida de los tipos de interés de 0,25 puntos porcentuales en la reunión del 10 de septiembre y contemplan nuevos incrementos después.
El BCE elevó los tipos en junio y mantiene actualmente la tasa de depósito en el 2,25%. Si aprobara otro aumento de un cuarto de punto, el tipo alcanzaría el 2,5%, un nivel considerado relevante dentro del debate interno de la institución.
El economista jefe del BCE, Philip Lane, sitúa el 2,5% como el límite superior del denominado tipo neutral. En torno a ese nivel, los tipos no impulsarían ni frenarían de forma clara la actividad económica. Aun así, dentro del banco central ya se analiza si sería necesario superar ese umbral para contener la inflación.
Isabel Schnabel, miembro del Comité Ejecutivo del BCE, afirmó la semana pasada que unos tipos más elevados son necesarios para devolver la inflación al objetivo del 2%. Martin Kocher, gobernador del banco central de Austria, también considera que existen motivos para actuar de nuevo. “Los riesgos al alza para la inflación han vuelto a aumentar recientemente”, señaló este martes. En su opinión, una subida a corto plazo sería necesaria si las nuevas previsiones del BCE confirman ese escenario.
El mercado de deuda anticipa tipos altos durante más tiempo
No existe, sin embargo, una posición unánime sobre la conveniencia de seguir endureciendo la política monetaria. Piero Cipollone, miembro del Comité Ejecutivo del BCE, reclama cautela porque los elevados precios de la energía pueden alimentar la inflación, pero también terminar debilitando la economía.
La economía de la zona euro está resistiendo mejor de lo previsto, lo que ofrece al banco central cierto margen para elevar los tipos sin provocar de inmediato un impacto severo sobre la actividad. La cuestión es cuánto puede durar esa resistencia si la energía continúa encareciéndose.
La tensión también se refleja en los mercados financieros. Las rentabilidades de los bonos a escala mundial alcanzaron este martes su nivel más alto en casi veinte años. Los inversores asumen cada vez más que los bancos centrales tendrán que mantener los tipos elevados durante más tiempo o incluso incrementarlos de nuevo para hacer frente a las presiones inflacionistas.










