El Tesoro de Estados Unidos afrontará el 30 de septiembre una liquidación de deuda por 202.000 millones de dólares, una operación que pondrá a prueba la financiación a un día en el cierre de trimestre y que también será vigilada por los operadores de Bitcoin. La conexión entre ambos mercados, sin embargo, no está demostrada y dependerá de si aparecen tensiones persistentes en el mercado de repos.
Una emisión bruta de 202.000 millones
El calendario del Tesoro fija para esa fecha la liquidación de una reapertura de bonos protegidos frente a la inflación a 10 años y de tres emisiones de deuda a dos, cinco y siete años. Los importes nominales anunciados son de 19.000 millones, 69.000 millones, 70.000 millones y 44.000 millones de dólares, respectivamente. En conjunto, suman 202.000 millones.
El Tesoro calcula que ese mismo día vencerán 143.580 millones de dólares de deuda con cupón en manos del público. La diferencia deja una emisión neta de 58.420 millones de dólares. Esta cifra representa el valor nominal adicional de los títulos emitidos respecto a los que llegan a vencimiento, pero no equivale automáticamente a una salida de efectivo ni a una reducción de las reservas bancarias.
El efecto final sobre la liquidez puede variar en función de los precios de las subastas, los ajustes vinculados a la inflación y el gasto del propio Tesoro. Además, las letras subastadas justo antes del cierre trimestral tienen prevista su liquidación el 1 de octubre, por lo que quedan fuera de este cálculo de deuda con cupón.
El mercado de repos será la primera señal
La atención se concentra en el coste de la financiación garantizada por deuda pública. El SOFR, una referencia amplia para los préstamos a un día respaldados por bonos del Tesoro, se situó en el 3,88% el 24 de septiembre, según el último dato disponible antes del evento. Había marcado el 3,85% los días 18 y 21 de septiembre.
Aunque la tasa ha repuntado ligeramente, el Banco Federal de Préstamos Hipotecarios de Nueva York considera que las condiciones siguen siendo tranquilas. El SOFR permanece por debajo del 3,90%, el tipo que la Reserva Federal paga por las reservas bancarias. La institución, no obstante, ha advertido de que la nueva oferta neta de deuda podría elevar los costes de los préstamos en el mercado de repos.
Un incremento puntual del SOFR al cierre de trimestre y una rápida vuelta a la normalidad ofrecerían una señal menos contundente. En cambio, una presión que se mantuviera por encima de la remuneración de las reservas y se reflejara también en otras medidas de financiación sería más relevante para evaluar el estado de la liquidez.
La conexión con Bitcoin aún es una hipótesis
La Reserva Federal tiene programadas compras de reinversión por unos 15.600 millones de dólares entre el 15 de septiembre y el 14 de octubre, pero no contempla compras dentro de su programa de gestión de reservas. Son operaciones distintas: la Fed sigue sustituyendo el principal de los valores respaldados por hipotecas que vencen mediante compras de letras del Tesoro, mientras mantiene pausado el programa específico destinado a aumentar las reservas.
Roberto Perli, responsable de la Reserva Federal de Nueva York, afirmó el 22 de septiembre que las reservas parecían abundantes y que los mercados de financiación habían funcionado de forma ordenada.
Para detectar un posible impacto sobre Bitcoin, los operadores tendrían que observar algo más que un movimiento simultáneo en las fechas. Entre las señales relevantes estarían un deterioro de la financiación de los contratos perpetuos, una reducción de la prima de los futuros, menor profundidad de mercado, caída del apalancamiento o debilitamiento de los flujos al contado.
Si el SOFR y la financiación de Bitcoin permanecen estables después de la liquidación, la hipótesis de un contagio perdería respaldo. Del mismo modo, una caída de Bitcoin coincidente con un repunte del SOFR no demostraría por sí sola que la operación del Tesoro hubiera provocado el movimiento.










