La Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) ha introducido en septiembre de 2026 una «Exención de Innovación» con una duración de cinco años que permite negociar acciones estadounidenses reguladas y respaldadas físicamente en una proporción de 1:1 durante las 24 horas del día, los siete días de la semana, mediante cadenas de bloques públicas y mercados automatizados (AMM).
La medida abre un nuevo punto de conexión entre los mercados bursátiles tradicionales de Estados Unidos y el ecosistema de los criptoactivos. Hasta ahora, ambos ámbitos han operado con infraestructuras y horarios distintos. El marco anunciado por la SEC permite que determinados valores tokenizados se negocien de forma continua sobre redes públicas, también fuera de las sesiones habituales de los mercados tradicionales.
Acciones tokenizadas sobre redes públicas
El elemento central de la política es que las acciones deben estar reguladas y contar con un respaldo físico equivalente al 100% del activo representado. En otras palabras, cada unidad tokenizada debe corresponder a una acción subyacente en una relación de uno a uno, según la información disponible sobre la iniciativa.
La negociación podrá realizarse tanto en blockchains públicas como en AMM, sistemas que permiten intercambiar activos mediante pools de liquidez en lugar de utilizar exclusivamente un libro de órdenes convencional. Esto incorpora la representación digital de acciones a infraestructuras propias del mercado de criptoactivos y amplía los posibles canales de negociación para estos valores.
El permiso no se presenta como permanente. La «Exención de Innovación» establece un periodo de cinco años, por lo que el vencimiento del sandbox será uno de los factores que deberán seguir los participantes del mercado. La fuente no detalla qué ocurrirá después ni si el régimen será prorrogado o sustituido por otro marco regulatorio.
Exchanges, DEX y protocolos de activos reales
Los primeros beneficiarios directos señalados son los exchanges nativos de criptomonedas, entre ellos Coinbase, y los exchanges descentralizados (DEX), como Uniswap. También aparecen los protocolos de custodia de activos del mundo real, conocidos como RWA, y las infraestructuras de blockchain pública, con Solana y Avalanche entre las redes mencionadas.
Para estas plataformas, la decisión conecta productos vinculados a valores tradicionales con herramientas y redes desarrolladas originalmente para activos digitales. La negociación continua y el uso de AMM pueden favorecer una integración más estrecha entre ambos segmentos, aunque la fuente no cuantifica el volumen que podría trasladarse a estas infraestructuras ni identifica qué acciones estarán inicialmente disponibles.
Riesgos regulatorios y de liquidez
El nuevo marco no elimina los riesgos asociados a la tokenización. Las empresas cuyas acciones coticen bajo este modelo conservarían derechos de veto, un factor que podría limitar o condicionar determinadas operaciones.
También existe el riesgo de fragmentación de la liquidez en pools con permisos. Si la liquidez se reparte entre distintos grupos o entornos autorizados, la negociación puede quedar dividida en varios mercados en lugar de concentrarse en un único espacio.
Por último, el horizonte de cinco años introduce una incertidumbre específica. El vencimiento de la exención podría afectar a la continuidad del modelo y obligar a los participantes a adaptarse a futuras decisiones regulatorias. La medida supone un puente entre las acciones tradicionales y las redes públicas, pero su evolución dependerá tanto de la regulación como de la forma en que se resuelvan estos límites operativos.












