Las empresas de criptoactivos que operan en la Unión Europea deberán dejar de prestar, como máximo el 8 de enero de 2027, determinados servicios relacionados con stablecoins que no cumplan los requisitos del reglamento MiCA. La fecha forma parte del régimen transitorio planteado por la Autoridad Europea de Valores y Mercados (ESMA) para impedir que los inversores sigan accediendo a estos activos a través de plataformas de negociación.
La medida no implica que todas las stablecoins vayan a desaparecer ni que pierdan automáticamente su valor. El alcance se centra en los servicios ofrecidos por las empresas de criptoactivos dentro de la UE y, en particular, en las actividades que permiten a los clientes comprar o aumentar su exposición a monedas que no se ajustan a la normativa europea.
Las plataformas no podrán ampliar posiciones en stablecoins no conformes
MiCA establece requisitos específicos para los emisores de stablecoins, activos digitales diseñados para mantener una referencia estable respecto a una moneda, como el dólar estadounidense o el euro. Estas criptomonedas se utilizan habitualmente para mover fondos con rapidez entre distintos activos digitales sin pasar primero por una cuenta bancaria.
El problema es que no todas cumplen las condiciones fijadas por el reglamento. Por eso, los proveedores europeos de servicios de criptoactivos tendrán que revisar su oferta y dejar de prestar los servicios incompatibles con MiCA antes del 8 de enero de 2027.
La diferencia entre abrir o ampliar una posición y reducirla será determinante durante la transición. Las plataformas deberán impedir que sus clientes compren más unidades o incrementen sus posiciones en las stablecoins afectadas. En cambio, podrán seguir permitiéndose operaciones cuyo único objetivo sea deshacer una posición existente, como la venta o la conversión de los activos.
Las transferencias también podrían mantenerse bajo determinadas condiciones. De este modo, los titulares tendrían la posibilidad de reducir sus tenencias o mover sus fondos sin verse obligados a operar en un momento concreto.
El impacto dependerá de cada stablecoin y de cada plataforma
Las restricciones no se limitan a la negociación. Los proveedores de custodia, transferencias, asesoramiento y gestión de carteras también tendrán que analizar si los servicios que prestan quedan sujetos a las nuevas condiciones.
Para los usuarios, el efecto práctico puede variar. Una plataforma podría retirar una stablecoin de su catálogo, bloquear nuevas compras o solicitar a sus clientes que conviertan sus fondos dentro del periodo establecido. En otros casos, podría mantener temporalmente las operaciones destinadas a vender, convertir o transferir las posiciones existentes.
Las stablecoins que sí cumplan la normativa europea podrán continuar disponibles. Por tanto, la fecha límite no afecta de la misma manera a todos los activos ni a todos los proveedores. Las opciones concretas dependerán de la moneda en cuestión y de los servicios que ofrezca cada plataforma.
Una transición iniciada con las advertencias de 2025
El plazo anunciado llega después de las medidas adoptadas previamente por los supervisores europeos. En enero de 2025, ya se instó a las empresas de criptoactivos a adaptar sus servicios relacionados con stablecoins no autorizadas. La aplicación de las nuevas exigencias se desarrolla así en varias fases hasta alcanzar la fecha límite de enero de 2027.
Para los titulares de estos activos, la cuestión principal será conocer qué stablecoins seguirá admitiendo su plataforma y hasta cuándo permitirá venderlas, convertirlas o transferirlas. Las empresas deberán comunicar esa información con claridad para que sus clientes puedan identificar cómo afecta el marco europeo a sus fondos.












