Las elecciones legislativas de Estados Unidos del 3 de noviembre serán decisivas para el margen de maniobra de Donald Trump durante los dos últimos años de su mandato y pueden marcar el rumbo de los mercados. La experiencia histórica apunta a un comportamiento favorable de la Bolsa a medio plazo, aunque el resultado del Congreso podría provocar turbulencias iniciales en los tipos de interés, el dólar, las acciones y Bitcoin (BTC).
La Bolsa suele recuperarse tras las elecciones de mitad de mandato
Los estadounidenses elegirán a los 435 miembros de la Cámara de Representantes y a 35 de los 100 senadores. El Congreso, formado por ambas cámaras, aprueba las leyes y los presupuestos, por lo que el reparto de escaños determinará hasta dónde puede avanzar la agenda de la Casa Blanca.
Desde 1950 se han celebrado 19 elecciones de mitad de mandato. En los doce meses posteriores, el S&P 500 terminó al alza en todos los casos, incluso tras los comicios de 1974, celebrados en plena crisis del Watergate y con el mercado bajista. Tomando como referencia el cierre de octubre, la ganancia media durante ese periodo fue del 16,6%, frente al 6,9% registrado en el resto de los años.
El balance a seis meses también resulta favorable: cerca de un 15% de subida media después de unas elecciones legislativas, frente a algo más del 4% en los demás ejercicios. El camino, sin embargo, no suele ser tranquilo. En 11 de los 19 periodos analizados, el índice sufrió una corrección de al menos el 10%. En uno de ellos, tras las elecciones de 1986, el S&P 500 llegó a perder alrededor de un 20% en una sola sesión durante el llamado lunes negro, aunque el año acabó con ganancias.
La composición del Congreso explica buena parte de las diferencias iniciales. Cuando el partido del presidente mantiene ambas cámaras sin grandes pérdidas, el índice avanzó de media un 4,6% en el primer mes. Si el partido gobernante pierde al menos 20 escaños en la Cámara, pero conserva el control de las dos cámaras, el retroceso medio fue del 3,5%. Cuando cambia la mayoría en una de ellas, el movimiento inicial fue casi nulo, con una subida media del 0,4%, aunque la ganancia a tres meses alcanzó el 4%.
Los republicanos afrontan una mayoría muy ajustada
Los republicanos controlan actualmente la Casa Blanca, la Cámara de Representantes y el Senado. En la Cámara cuentan con 219 escaños frente a 214 demócratas, además de dos vacantes. La mayoría se sitúa en 218, de modo que una pérdida neta de solo dos representantes les dejaría por debajo de ese umbral.
En el Senado, los republicanos tienen 53 senadores, mientras que los demócratas suman 45 y cuentan con el respaldo de dos independientes. Para hacerse con la mayoría, los demócratas necesitarían una ganancia neta de cuatro escaños.
El mercado de predicciones Polymarket asigna a los demócratas un 91% de probabilidades de conquistar la Cámara y un 65% de controlar el Senado. La opción de una victoria demócrata en ambas cámaras se sitúa en el 63%, mientras que la de un Congreso dividido, con una Cámara demócrata, alcanza el 28%. La continuidad del control republicano en las dos cámaras recibe un 9%.
El banco neerlandés ING considera que una victoria republicana en ambas cámaras sería el escenario menos probable y el más problemático para el mercado de deuda. Según su análisis, un aumento del gasto en defensa sin recortes equivalentes podría elevar la rentabilidad del bono estadounidense a diez años por encima del 5,5%. El dólar se beneficiaría, pero las acciones, el oro y Bitcoin quedarían bajo presión.
La regulación cripto también está en juego
El resultado tendrá consecuencias para la tramitación de la CLARITY Act, el proyecto que pretende establecer un marco federal para las plataformas de negociación de criptomonedas y repartir las competencias entre los supervisores.
La Cámara aprobó la iniciativa en julio de 2025 con el apoyo de 78 demócratas, pero quedó bloqueada en el Senado el 15 de septiembre. La votación para iniciar el debate terminó con 49 votos a favor y 50 en contra, lejos de los 60 necesarios. El desacuerdo, según DL News, se centró en la exigencia demócrata de impedir que altos cargos y sus familiares obtengan beneficios con las criptomonedas.
El Congreso saliente aún podría aprobar la ley en las semanas posteriores a las elecciones. Si no lo hace antes del 3 de enero, el texto decaerá y el nuevo Congreso tendrá que comenzar de nuevo el proceso. Una Cámara controlada por los demócratas complicaría esa vía, ya que ese partido presidiría las comisiones responsables de elaborar la legislación.
La senadora republicana Cynthia Lummis ha advertido de que la siguiente oportunidad real podría no llegar hasta 2030. Mientras tanto, la regulación dependerá de la SEC y la CFTC, dirigidas por Paul Atkins y Michael Selig, respectivamente. Ambos fueron nombrados por Trump, pero sus normas serían más fáciles de revocar para una futura Administración que una ley aprobada por el Congreso.
El futuro de la reserva estratégica de Bitcoin también puede verse afectado. Trump la creó por decreto en marzo de 2025 con bitcoins incautados, aunque hasta ahora no se han realizado compras adicionales. Una propuesta para darle respaldo legal ha superado una comisión de la Cámara, pero todavía debe recibir la aprobación de ambas cámaras. Con un Congreso demócrata, tanto esa iniciativa como el plan de Lummis para que el Gobierno compre un millón de bitcoins tendrían más dificultades para avanzar.











