Las publicaciones sobre Bitcoin pueden seguir generando ingresos en X aunque la cotización del activo baje. El modelo de pagos de la plataforma remunera a determinados creadores por la audiencia que atraen, lo que ha llevado a la compañía a demandar a Vivek Kumar Sen, Zamyang Sherpa y varios operadores no identificados por presunta manipulación coordinada de la interacción. X reclama 207.384 libras (unos 207.000 euros) en pagos que considera obtenidos de forma indebida.
La demanda, presentada el 17 de septiembre, no acusa a los demandados de manipular el precio de Bitcoin ni de inducir directamente a otros usuarios a comprar BTC. El caso se centra en el supuesto uso fraudulento del sistema de monetización para hacer pasar por interés independiente una actividad coordinada entre varias cuentas.
El negocio está en la atención, no en la cotización
El funcionamiento básico del programa es sencillo: los creadores que cumplen los requisitos pueden recibir pagos en función de la audiencia que reúnen, con un peso específico de las visualizaciones procedentes de suscriptores de pago. En la práctica, la remuneración depende de captar atención, con independencia de que el contenido sea alcista, bajista o simplemente polémico.
Eso genera incentivos distintos para quien publica sobre Bitcoin y para quien compra la criptomoneda. Un inversor necesita que el precio suba para obtener un beneficio. Un creador, en cambio, puede monetizar una publicación tanto en un mercado alcista como en uno bajista si consigue que el mensaje se vea y provoque reacciones.
No hay nada necesariamente irregular en ganar dinero con una audiencia. Los medios de comunicación y las cadenas de televisión también dependen de la atención del público en los buenos y en los malos momentos del mercado. El problema aparece cuando una popularidad fabricada se presenta como una reacción espontánea y acaba siendo remunerada por la plataforma.
La acusación de X: cuentas coordinadas y pagos vinculados
Según X, los implicados publicaban contenidos coordinados y utilizaban varias cuentas para aumentar artificialmente su alcance. La empresa cita como ejemplo dos publicaciones idénticas difundidas por las cuentas @Vivek4real_ y @TrendingBitcoin con solo 11 segundos de diferencia. La velocidad, por sí sola, no demostraría una conducta indebida: usuarios independientes pueden reaccionar casi al mismo tiempo a un anuncio y las reglas de X permiten operar varias cuentas con objetivos distintos.
Lo relevante para la compañía serían las conexiones entre los registros de pagos y los dispositivos empleados por esas cuentas, además de la coordinación de las publicaciones y de las interacciones. Desde fuera, un usuario puede ver nombres, imágenes y cuentas verificadas diferentes, pero no quién recibe los pagos ni qué dispositivos gestionan los perfiles.
Ese mecanismo puede dar una apariencia de consenso. Si varias cuentas publican que una empresa ha comprado Bitcoin y sus mensajes acumulan interacciones de otros perfiles verificados, un lector puede concluir razonablemente que la operación se ha producido, aunque ninguna de esas cuentas aporte pruebas. El mismo problema puede trasladarse a rumores sobre política, salud o celebridades. En el caso de las criptomonedas, la reacción puede ser inmediata: el lector podría actuar en cuestión de minutos mientras quienes difunden el mensaje ya están monetizando la atención.
Una demanda pequeña con un objetivo de disuasión
La cuantía reclamada es reducida para una compañía del tamaño de X, pero la empresa presenta el litigio como una defensa de su programa de monetización y de los ingresos de los creadores legítimos. Su director jurídico, James Burnham, afirmó al anunciar la demanda que X actuará contra el fraude para proteger la plataforma y las ganancias de quienes crean contenido de forma legítima.
La reclamación también busca elevar el coste de copiar el supuesto comportamiento. Si la única consecuencia de manipular la actividad fuera perder la cuenta, los pagos ya obtenidos podrían hacer que el intento resultara rentable. Exigir la devolución del dinero y afrontar costes legales cambia ese cálculo.
X ya estaba sustituyendo el sistema de participación en los ingresos por un programa de recompensas por contenido original antes de presentar la demanda. Los participantes del modelo anterior podían seguir generando ingresos hasta el 7 de septiembre y el despliegue de las solicitudes para el nuevo programa comenzó el 8 de septiembre. Por tanto, el cambio no puede atribuirse a este caso.
Las nuevas reglas excluyen el material copiado o ligeramente reescrito y tampoco remuneran las visualizaciones generadas artificialmente, aunque sí permiten comentarios que incorporen una perspectiva propia. La aplicación de esos criterios será determinante: un contenido original puede ser falso, mientras que una cuenta que resume un documento oficial puede aportar información útil. X controla el cálculo de los pagos y puede retenerlos si detecta manipulación. La confianza de los creadores dependerá de que explique sus decisiones y permita corregir posibles errores.












