Los futuros de los principales índices de Wall Street cotizan ligeramente al alza este viernes, a la espera de que Estados Unidos publique el informe de empleo de agosto. El dato será seguido de cerca por los inversores porque puede influir en el próximo movimiento de los tipos de interés de la Reserva Federal (Fed).
Los futuros del Dow Jones se mantienen prácticamente planos, mientras que los del S&P 500 avanzan levemente y los del Nasdaq 100 suben alrededor de un 0,17%. La moderación del movimiento refleja la cautela del mercado antes de conocer unas cifras que pueden modificar las expectativas sobre la política monetaria estadounidense.
El mercado laboral, en el centro de la atención
Los economistas esperan que la economía estadounidense haya creado 53.000 empleos en agosto y que la tasa de paro se sitúe en el 4,1%. De confirmarse, el mercado laboral mostraría una recuperación frente a la pérdida de 23.000 puestos de trabajo registrada en julio.
La lectura del informe tendrá una doble vertiente. Un dato débil podría llevar a la Fed a prestar más atención al deterioro del mercado laboral, en lugar de concentrarse únicamente en la evolución de la inflación. En cambio, unas cifras sólidas podrían reavivar el temor a que el banco central mantenga una postura más restrictiva o incluso valore nuevas subidas de tipos.
El dilema para los inversores consiste en encontrar un equilibrio entre ambos escenarios. El mercado busca una economía suficientemente resistente para sostener los beneficios empresariales, pero no tan fuerte como para obligar a la Reserva Federal a endurecer de nuevo su política monetaria.
El mensaje de Waller alivia la presión sobre los bonos
La subida de los futuros llega después de una sesión positiva en Wall Street. El jueves, el Dow Jones avanzó más de 600 puntos, un 1,2%, mientras que el S&P 500 ganó más de un 1% y el Nasdaq Composite repuntó un 1,4%.
El principal respaldo procedió del mercado de deuda, donde las rentabilidades descendieron después de que Christopher Waller, gobernador de la Fed, señalara que se inclina por mantener los tipos sin cambios en la reunión del 15 y 16 de septiembre. Su posición quedaría condicionada a que la inflación de agosto confirme los progresos recientes en la desinflación. Según el mensaje difundido, una inflación más elevada podría llevarle a apoyar una subida de tipos.
La caída de las rentabilidades permitió aliviar parte de la presión que había pesado sobre las bolsas durante los últimos días. El repunte de los rendimientos de los bonos, el encarecimiento del petróleo y las tensiones entre Estados Unidos e Irán habían reducido el margen de maniobra de los mercados.
El petróleo mantiene abierto otro frente de riesgo
El crudo Brent vuelve a moverse en torno a los 95 dólares por barril. La situación entre Washington y Teherán mantiene el temor a posibles interrupciones del tráfico energético en el estrecho de Ormuz. Según estrategas de mercado citados en la información, el tránsito marítimo en la zona continúa por debajo de los niveles habituales, lo que limita el margen para una caída del precio del petróleo.
Para los bancos centrales, la combinación resulta especialmente incómoda: la energía más cara puede volver a alimentar la inflación mientras el mercado laboral empieza a mostrar señales de debilitamiento. Por eso, el informe de empleo de agosto será una referencia central para valorar el siguiente paso de la Fed y la dirección de los mercados financieros estadounidenses.











