La Bolsa estadounidense intenta recuperar terreno este lunes después de las fuertes pérdidas de la semana pasada, con los futuros del Nasdaq 100 avanzando más de un 1,3% y los del S&P 500 alrededor de un 0,2%. El rebote devuelve el interés por algunas compañías de inteligencia artificial (IA) castigadas, aunque las señales procedentes del mercado de crédito mantienen abierta la preocupación sobre la solidez financiera del sector.
El Nasdaq busca recuperar parte del terreno perdido
El movimiento llega después de una de las peores semanas recientes para la renta variable estadounidense. El S&P 500 cayó casi un 2%, su mayor descenso semanal desde junio, mientras que el Nasdaq perdió un 4,5% y puso fin a una racha de cuatro semanas consecutivas de subidas.
La presión vendedora se concentró especialmente en los valores relacionados con la IA. El mercado empezó a cuestionar si las enormes inversiones previstas en centros de datos, chips e infraestructuras podrán sostenerse desde el punto de vista financiero. El crecimiento de los ingresos continúa siendo elevado en algunas compañías, pero el ritmo ya no parece suficiente para mantener las expectativas más exigentes.
Anthropic, por ejemplo, registró unos ingresos de 16.800 millones de dólares en el tercer trimestre, frente a los 11.600 millones del trimestre anterior. La cifra refleja una expansión todavía sólida, aunque menos intensa que la que los inversores se habían acostumbrado a descontar.
El crédito pone el foco en el coste de financiar la IA
CoreWeave se ha convertido en uno de los principales termómetros de esta inquietud. Sus acciones perdieron alrededor de un 25% la semana pasada, al mismo tiempo que aumentaban las dudas en el mercado de deuda sobre la compañía.
El modelo de CoreWeave depende en buena medida de la financiación con deuda para construir y ampliar sus centros de datos. Si los inversores reclaman una prima de riesgo más elevada, el coste de sostener ese crecimiento también aumenta. La cuestión no se limita, por tanto, a la evolución de las ventas: afecta directamente a la capacidad de transformar las inversiones en infraestructura en rentabilidad y flujo de caja.
Goldman Sachs advirtió de que los diferenciales de crédito de las empresas de IA y de los grandes proveedores de infraestructura en la nube se encuentran en máximos del año. Según el banco, la última vez que se aproximaron a esos niveles, la Bolsa cotizaba alrededor de un 15% por debajo de su nivel actual.
La evolución de estos diferenciales mide la compensación adicional que exige el mercado por asumir riesgo de crédito frente a activos considerados de menor riesgo. Su ampliación indica que financiarse resulta más caro o que los inversores perciben una mayor incertidumbre sobre la capacidad de pago de las empresas.
Petróleo y resultados, próximos focos de atención
El debate, por ello, ha cambiado de orientación. Ya no gira únicamente en torno a cuánto pueden crecer los ingresos de las compañías de IA, sino también a qué parte de los cientos de miles de millones destinados a nuevos centros de datos y chips generará finalmente un flujo de caja suficiente.
El mercado energético añade otro elemento de riesgo. Los nuevos ataques contra infraestructuras en Rusia y Oriente Próximo mantienen la posibilidad de que el petróleo permanezca caro durante un periodo prolongado. Por ahora, el Brent y el WTI se mantienen estables, lo que ofrece cierto alivio a la renta variable en la sesión del lunes.
Esta semana también está prevista la publicación de los resultados de Meta y Tesla, entre otras compañías. Sus cuentas serán una nueva prueba para el mercado. Si unos resultados sólidos no consiguen disipar las dudas sobre el crédito y la financiación, la debilidad de las inversiones vinculadas a la IA podría prolongarse más allá de una corrección temporal.










