Michael Burry ha cerrado sus posiciones cortas sobre varias compañías vinculadas a la inteligencia artificial y ha trasladado su apuesta bajista a opciones de venta. El inversor, conocido por anticipar la caída del mercado inmobiliario estadounidense antes de la crisis financiera de 2008, sostiene ahora que la burbuja de la IA podría estallar antes de lo que calculaba.
De las posiciones cortas a las opciones de venta
La estrategia afecta a valores como Micron, Nebius, Nvidia, Palantir y Oracle, además del fondo cotizado iShares Semiconductor ETF, identificado como SOXX. Burry también ha mencionado a CoreWeave, aunque asegura que todavía no ha encontrado opciones de venta sobre esta compañía a un precio que considere atractivo.
En lugar de mantener posiciones cortas tradicionales, el inversor utiliza ahora opciones de venta para intentar beneficiarse de una eventual caída de las cotizaciones. Una posición corta implica vender acciones prestadas con la expectativa de recomprarlas más adelante a un precio inferior. En cambio, una opción de venta concede el derecho a vender un activo a un precio fijado previamente y limita la pérdida potencial a la prima abonada por el contrato.
Burry explica que este cambio responde a su expectativa de que el ajuste se produzca antes y a su intención de aumentar el apalancamiento de sus apuestas bajistas. Sus opciones sobre Micron y Nebius vencen en junio, mientras que los contratos vinculados a Nvidia, Palantir y SOXX tienen vencimiento en septiembre de 2027.
Una previsión más pesimista sobre la inversión en IA
En agosto, Burry situaba hacia 2028 el posible estallido de la burbuja de la inteligencia artificial. Ahora ha adelantado ese escenario, después de revisar nuevos datos y análisis durante el pasado fin de semana. El inversor afirma que esa revisión fue el principal motivo de su cambio de perspectiva.
Entre los documentos que cita se encuentra un informe de la gestora Ares Management. Según la interpretación de Burry, el crecimiento de la IA depende en buena medida de que continúe el flujo de inversiones, mientras todavía no está claro si los ingresos esperados terminarán justificando el volumen de capital comprometido.
El propio Burry también ha señalado que las opciones de venta son relativamente baratas en este momento. A su juicio, el VIX, uno de los principales indicadores de la volatilidad esperada en la bolsa estadounidense, se encuentra en niveles bajos. Esa combinación le permite plantear una estrategia con mayor exposición potencial a una caída sin mantener directamente las posiciones cortas que había utilizado anteriormente.
El mercado aún mantiene el impulso
La visión de Burry contrasta con la evolución reciente de los mercados. El Nasdaq cerró la semana pasada en máximos históricos, pese a las dudas sobre la sostenibilidad de las inversiones relacionadas con la IA.
Además, Jensen Huang, consejero delegado de Nvidia, sostiene que el sector ya atraviesa una fase de fuerte expansión de la producción. La divergencia entre esa lectura y la de Burry refleja uno de los principales debates actuales en torno a la inteligencia artificial: si el crecimiento de la demanda y de los ingresos será suficiente para respaldar las inversiones que están realizando las grandes compañías tecnológicas y sus proveedores.
La operación también incorpora un componente fiscal. Burry ha indicado que parte de los cambios responde al aprovechamiento de pérdidas de inversión para reducir su carga tributaria. Aun así, atribuye principalmente su renovada posición bajista a la conclusión de que el eventual ajuste del mercado de la IA podría llegar antes de lo previsto.











