Netflix estrenará el 19 de noviembre los ocho episodios de The Altruists, una serie limitada sobre el colapso de FTX y la relación entre Sam Bankman-Fried y Caroline Ellison. La plataforma presentó el primer tráiler el 8 de octubre, casi cuatro años después de la quiebra de la compañía de criptomonedas.
La producción aborda el fraude desde la historia personal de sus dos protagonistas. Anthony Boyle interpreta a Bankman-Fried, fundador de FTX, mientras que Julia Garner da vida a Ellison, quien dirigía Alameda Research, la firma de inversión estrechamente vinculada al exchange. Según la sinopsis difundida por Netflix, ambos son dos jóvenes prodigios que construyen juntos un imperio cripto mientras su relación sentimental y sus negocios se mezclan cada vez más.
Una historia de amor alrededor de un agujero de 8.000 millones
El avance comienza con la pasión compartida de la pareja por las matemáticas y sigue su ascenso hasta el lujo en Bahamas. El desenlace aparece asociado al agujero de 8.000 millones de dólares detectado en los fondos de los clientes de FTX. El tráiler también incorpora la lógica de riesgo que, según la serie, guiaba algunas de las decisiones de Alameda: «apostarlo todo cada vez es la estrategia óptima desde el punto de vista matemático».
Netflix define a Bankman-Fried y Ellison como «los Bonnie y Clyde de la generación Z», mientras que Tudum, el portal de noticias de la compañía, presenta la ficción como «una historia de amor tóxica inspirada en un fraude real». La elección del enfoque ha provocado rechazo entre numerosos participantes del sector de las criptomonedas, especialmente en X. Parte de las críticas apunta a que los intérpretes resultan demasiado atractivos para sus papeles y a que la narración no reflejaría con fidelidad lo ocurrido.
El creador de la serie, Graham Moore, ganador de un Óscar por el guion de The Imitation Game, ha explicado que no considera a sus protagonistas simples estafadores. En declaraciones recogidas por Tudum, sostuvo que todo comenzó con una pequeña mentira que terminó escapando a su control y afirmó que ambos fueron altruistas profundamente comprometidos desde el principio. Jacqueline Hoyt, que comparte la dirección creativa, señaló que pretendían desafiar al sistema.
La producción se basa en los reportajes publicados por New York Magazine y cuenta con la participación de Barack y Michelle Obama como productores a través de su compañía Higher Ground.
El caso que derrumbó FTX
FTX quebró en noviembre de 2022, después de que sus clientes intentaran retirar sus fondos de forma masiva. La investigación posterior reveló que Bankman-Fried había transferido en secreto dinero de los usuarios a Alameda Research. Esos fondos se emplearon en inversiones, donaciones políticas y compras inmobiliarias.
El Departamento de Justicia de Estados Unidos sostiene que Bankman-Fried sustrajo más de 8.000 millones de dólares a los clientes. Un jurado lo declaró culpable en 2023 de siete cargos y posteriormente fue condenado a 25 años de prisión. Las autoridades penitenciarias estadounidenses sitúan su salida en finales de 2043. El fundador de FTX ha pedido al Tribunal Supremo que revise su caso y espera obtener un indulto del presidente Donald Trump.
Ellison, su expareja, colaboró con la justicia y testificó contra él. Tras pasar 14 meses en prisión, quedó en libertad en enero. Durante su declaración bajo juramento en 2023 explicó que Bankman-Fried consideraba que las normas contra la mentira y el robo no siempre eran aplicables desde la perspectiva del altruismo eficaz, una filosofía centrada en maximizar el bien que puede hacerse, también mediante la acumulación de riqueza para donarla después.
Los clientes afectados ya han recibido pagos. Después de cinco rondas, recuperaron en dólares alrededor del 105% del importe reclamado, aunque FTX calculó las cantidades utilizando las cotizaciones de noviembre de 2022, una referencia que, según la fuente, ha perjudicado de forma considerable a los usuarios. El caso dejó además una lección para el mercado: conservar criptomonedas en un exchange no equivale a custodiarlas en un monedero propio. Desde entonces, las plataformas han reforzado la publicación de sus reservas y los supervisores han intensificado la vigilancia.











