Nigeria exigirá a los emisores de stablecoins un capital desembolsado mínimo de 15.000 millones de nairas para operar en el país cuando sus tokens estén vinculados a divisas extranjeras, como el dólar estadounidense. El Banco Central de Nigeria (CBN) anunció el jueves 5 de noviembre un nuevo paquete de requisitos financieros y de control para las empresas que emiten activos digitales o prestan servicios relacionados con las criptomonedas.
Capital mínimo según el tipo de stablecoin
La exigencia será menor para las monedas estables cuyo valor esté ligado a la naira. En ese caso, los emisores deberán acreditar un capital desembolsado de al menos 10.000 millones de nairas. Las stablecoins se utilizan habitualmente para enviar dinero y realizar operaciones sin convertir los fondos a moneda convencional y transferirlos después a una cuenta bancaria.
El banco central también eleva las barreras de entrada para otros proveedores del sector. Las plataformas de negociación, los monederos digitales y los servicios similares tendrán que contar con un capital propio mínimo de 1.000 millones de nairas. Las empresas que, además, estén sometidas a la supervisión de la Comisión de Bolsa y Valores de Nigeria (SEC) podrían quedar sujetas a requisitos de capital adicionales.
El nuevo marco afecta de forma especial a los emisores de stablecoins porque les obliga a mantener una base financiera suficiente para responder a sus clientes. El objetivo del CBN es reducir el riesgo de que estas compañías no dispongan de reservas o recursos suficientes para devolver el dinero cuando sea necesario.
Condiciones para las empresas extranjeras
Las compañías internacionales tampoco podrán acceder libremente al mercado nigeriano. Para operar deberán contar con una sociedad registrada en Nigeria, una licencia vigente, una oficina física y un equipo directivo local. Además, tendrán que demostrar que disponen de recursos financieros suficientes para atender los pagos pendientes a sus clientes.
Estas condiciones elevan las exigencias administrativas y financieras para cualquier empresa extranjera que quiera ofrecer servicios de activos digitales en el país. También pueden complicar la actividad de los proveedores de menor tamaño, que podrían tener dificultades para alcanzar los niveles de capital establecidos por el banco central.
Más controles para las operaciones P2P
La reforma no se limita a los emisores y proveedores de servicios. Nigeria reforzará también la supervisión de las operaciones entre particulares, conocidas como P2P, en las que los usuarios compran y venden criptomonedas directamente entre sí a través de una plataforma.
A partir de ahora, las plataformas solo podrán ofrecer estos servicios con autorización expresa del CBN. Asimismo, deberán endurecer la identificación de sus clientes. El nombre registrado por el usuario tendrá que coincidir con el del titular de la cuenta bancaria utilizada para realizar el pago, y las compañías deberán comprobar el Bank Verification Number (BVN), el identificador que permite a las entidades financieras nigerianas verificar la identidad de sus clientes.
El banco central también reclama a las empresas una mayor capacidad para detectar operaciones sospechosas. La intención es dificultar que los delincuentes utilicen intermediarios anónimos para ocultar el recorrido de los fondos. Estas disposiciones se aplican a las operaciones P2P realizadas mediante plataformas, pero no a las transacciones privadas directas entre dos personas cuando no interviene un proveedor de servicios.
Las nuevas normas se integran en un esfuerzo más amplio de Nigeria por aumentar la supervisión de un mercado con presencia creciente en los pagos y las transferencias internacionales de dinero. En julio, el Gobierno ya había anunciado planes para mejorar la cooperación entre los supervisores financieros y establecer reglas fiscales más claras para los activos digitales. El nuevo régimen añade ahora condiciones concretas de capital, estructura local, identificación y control operativo para las empresas del sector.










