Nvidia ha presentado en Berlín un centro de datos de inteligencia artificial preparado para funcionar dentro de un contenedor, con el que busca acelerar el despliegue de infraestructura propia en Europa. El sistema, denominado DSX Pod, se entrega con los servidores y los equipos de refrigeración instalados y probados. El cliente solo tiene que conectar la unidad.
Un centro de datos listo para conectar
El consejero delegado de Nvidia, Jensen Huang, mostró el DSX Pod durante la conferencia GTC celebrada por la compañía. Según Nvidia, este formato puede reducir el tiempo de construcción de una instalación de seis meses a 14 días, aproximadamente trece veces menos.
La propuesta se dirige a empresas que quieren disponer de capacidad de cálculo en sus propias instalaciones, en lugar de alquilarla a grandes proveedores de servicios en la nube como Amazon, Microsoft y Google o a compañías especializadas como Nscale, respaldada por Nvidia.
La infraestructura de inteligencia artificial necesita una cadena completa de elementos. En la base están los chips que ejecutan los cálculos. Miles de ellos se agrupan en centros de datos con servidores, sistemas de refrigeración y un elevado consumo eléctrico. Allí se entrenan los modelos, que aprenden a identificar patrones a partir de grandes volúmenes de información, y posteriormente se procesan tareas como las respuestas de un asistente virtual o el reconocimiento del entorno por parte de un robot.
Huang aprovechó la presentación para defender que Europa no debe limitarse a utilizar la inteligencia artificial, sino también producirla. Afirmó que todas las empresas europeas acabarán siendo empresas de IA y destacó los conocimientos técnicos de los fabricantes europeos de maquinaria. El mensaje tiene además una dimensión comercial evidente: un mayor desarrollo de infraestructura en el continente puede traducirse en más ventas de chips y software para Nvidia.
El reto está en recuperar la inversión
El modelo plantea, sin embargo, una diferencia entre el momento en que Nvidia cobra y aquel en que su cliente empieza a recuperar el desembolso. El fabricante contabiliza los ingresos cuando entrega los sistemas, mientras que el propietario de la instalación debe asumir durante años los costes de electricidad, personal y mantenimiento.
La rentabilidad depende de que el centro de datos se utilice lo suficiente. Si la demanda es baja, cada tarea de cálculo puede resultar más cara que contratar capacidad a un proveedor de servicios en la nube. Esta cuestión está ganando importancia a medida que los inversores examinan con mayor rigor si las inversiones multimillonarias en inteligencia artificial llegarán a generar beneficios.
Nvidia asegura haber comprometido cerca de 10.000 millones de dólares en el sector tecnológico europeo. La cifra equivale aproximadamente a una décima parte de los 96.200 millones de dólares que la compañía facturó en su último trimestre. La inversión en equipos queda así vinculada a una pregunta que todavía deben responder sus clientes: si podrán convertir esa capacidad instalada en ingresos suficientes.
Robótica y presión sobre el sector de los chips
Una de las áreas que alimenta la demanda es la llamada inteligencia artificial física, aplicada al control de robots y máquinas. Este mercado generó para Nvidia unos 11.000 millones de dólares durante el primer semestre, con un crecimiento de hasta el 30%, según la información difundida.
La alemana Agile Robots prevé fabricar el próximo año entre 1.000 y 2.000 pequeños robots humanoides junto con Nvidia, según declaró a Reuters su consejero delegado, Zhaopeng Chen. La demostración realizada en el escenario de GTC también mostró que la tecnología aún presenta limitaciones: de cuatro pequeños robots con forma de pato a los que Huang pidió que se tumbaran, solo uno lo hizo después de varias indicaciones.
El contexto financiero añade presión a la estrategia. Los inversores cuestionan cada vez más la rentabilidad futura de las inversiones en IA, y los fabricantes de chips han sido los valores más castigados. El índice de semiconductores de Filadelfia encadenó su racha de descensos más larga desde 2008, aunque repuntó casi un 3% en la última sesión mencionada.
Para Nvidia, la prueba definitiva estará en sus clientes europeos. Si las empresas consiguen generar ingresos con estos centros de datos compactos y vuelven a pedir nuevos sistemas, la apuesta de Huang habrá dejado de ser una promesa tecnológica para convertirse en un mercado consolidado.











