OpenAI prevé acumular un flujo de caja libre negativo de 278.000 millones de dólares entre 2026 y el cierre de 2030, según una presentación interna de la compañía a la que tuvo acceso Financial Times. La cifra refleja el volumen de capital que la creadora de ChatGPT necesitaría para sostener su expansión en inteligencia artificial, incluso en un escenario de fuerte crecimiento de los ingresos.
La empresa calcula que su facturación pasará de 36.000 millones de dólares este año a 350.000 millones en 2030. Es decir, casi se multiplicaría por diez en ese periodo. Sin embargo, sus previsiones apuntan a que los costes crecerán durante los próximos años a un ritmo muy superior al de las ventas.
El coste de la capacidad de cálculo
La principal fuente de gasto es la capacidad de cálculo necesaria para entrenar modelos de inteligencia artificial cada vez más avanzados y ofrecerlos a un número creciente de usuarios. Ese consumo de recursos exige inversiones a gran escala en infraestructuras y servicios informáticos.
El documento financiero fue utilizado por OpenAI en julio, en el contexto de un acuerdo relacionado con capacidad de cálculo. De acuerdo con la información publicada por Financial Times, las proyecciones contemplan que la compañía seguirá desembolsando mucho más dinero del que genera durante buena parte de los próximos años.
El dato de 278.000 millones corresponde al flujo de caja libre negativo acumulado entre 2026 y finales de 2030. No equivale directamente a pérdidas contables, sino a la diferencia negativa entre el efectivo que genera la empresa y el que necesita destinar a sus operaciones e inversiones. Para cubrir ese desfase, OpenAI tendría que captar cientos de miles de millones de dólares adicionales.
La combinación de ingresos en rápido aumento y necesidades de capital todavía mayores plantea uno de los principales retos financieros del negocio de la inteligencia artificial. La compañía podría alcanzar una facturación anual de 350.000 millones de dólares en 2030 y, al mismo tiempo, continuar registrando un flujo de caja libre negativo acumulado de gran magnitud.
Conversaciones para una nueva ronda
Las necesidades de financiación explican que OpenAI mantenga conversaciones preliminares con inversores para una nueva ronda, según Bloomberg. La operación podría situar la valoración de la empresa por encima de 1,2 billones de dólares, aunque las conversaciones todavía no implican que se haya cerrado un acuerdo.
Una eventual inyección de capital permitiría a OpenAI disponer de más margen para financiar su crecimiento antes de una posible salida a bolsa. Sam Altman, consejero delegado de la compañía, afirmó anteriormente a Fortune que esa operación continúa entre los planes de la empresa, aunque no se produciría este año.
Según Bloomberg, una nueva ronda podría permitir además retrasar la salida a bolsa uno o dos trimestres. El capital obtenido también podría destinarse a adquisiciones, siempre de acuerdo con la información publicada por el medio.
OpenAI no quiso comentar las cifras financieras recogidas en la presentación. Sus previsiones sitúan el crecimiento de los ingresos como una pieza central de la estrategia, pero también muestran que el aumento de la demanda de cálculo seguirá imponiendo una elevada factura. Para los inversores, la cuestión no será únicamente cuánto puede crecer ChatGPT y el resto de productos de la compañía, sino cuánto capital necesitará OpenAI antes de que sus ingresos logren acompasarse con el coste de desarrollar y operar sus modelos.











