La operación internacional Operation Lighthouse generó 14.300 pistas para investigaciones sobre posibles redes vinculadas a material de abuso sexual infantil, según los resultados divulgados por la firma de análisis blockchain Chainalysis. El trabajo permitió identificar más de 7.700 cuentas sospechosas y trasladar indicios a fuerzas de seguridad de 125 países.
La investigación se desarrolló durante varios días en Nueva York con la participación de nueve organismos policiales, más de trece empresas y organizaciones sin ánimo de lucro. Los equipos revisaron 29.120 direcciones de blockchain y otros identificadores digitales, además de analizar actividad en más de un centenar de plataformas y redes.
Rastreo de fondos y conexiones entre cuentas
El objetivo era seguir los movimientos de activos digitales y detectar relaciones entre cuentas, plataformas y posibles implicados. Entre los perfiles examinados figuraban presuntos compradores y vendedores de material ilegal, así como personas que podrían haber gestionado mercados en línea.
La información recopilada se compartió parcialmente con once plataformas de negociación y servicios de pago. Estas compañías recibieron datos para profundizar en el análisis de cuentas y transacciones consideradas sospechosas. La colaboración empresarial también contribuyó a identificar a dieciséis delincuentes sexuales registrados entre las cuentas revisadas.
El resultado de la operación debe interpretarse con cautela. Que una dirección o una cuenta aparezca como sospechosa no demuestra por sí mismo que la persona que la controla haya cometido un delito. Las 14.300 pistas son indicios destinados a orientar nuevas pesquisas, no pruebas definitivas de culpabilidad.
La trazabilidad de las cadenas públicas
La utilidad de la blockchain en este tipo de investigaciones reside en la visibilidad de las transacciones registradas en redes públicas. Los movimientos pueden permanecer accesibles durante años, lo que permite reconstruir flujos de fondos incluso tiempo después de que se hayan producido.
Una dirección de blockchain no identifica automáticamente a su propietario. Sin embargo, los investigadores pueden observar el origen de los activos digitales, los destinos de los pagos y la frecuencia con la que distintas direcciones interactúan. Al combinar ese rastro con información procedente de plataformas de negociación y servicios de pago, en algunos casos es posible asociar una dirección con una identidad concreta.
El análisis de blockchain, por tanto, no funciona de manera aislada. Su valor aumenta cuando los datos de las transacciones se cruzan con registros y otra información disponible para las autoridades o las empresas que operan en el ecosistema digital.
El precedente de Welcome to Video
Un caso citado como referencia es el de Welcome to Video, una plataforma ilegal dedicada a distribuir material de abuso sexual infantil. Sus usuarios empleaban, entre otros medios de pago, Bitcoin (BTC), y las operaciones quedaron registradas en la cadena de bloques.
Las autoridades combinaron esos movimientos con otros datos para localizar a personas relacionadas con la plataforma. La investigación contribuyó en 2019 al desmantelamiento de ese servicio internacional. Operation Lighthouse vuelve a poner de manifiesto cómo el rastro público de las criptomonedas puede convertirse, junto con otras fuentes de información, en una herramienta para orientar investigaciones complejas.












