Qivalis ha obtenido una licencia como entidad de dinero electrónico del banco central de Países Bajos (DNB), un permiso que le permitirá emitir una stablecoin vinculada al euro y respaldada íntegramente por la moneda comunitaria. El proyecto está impulsado por 37 bancos europeos de 15 países, entre ellos ING, Rabobank y BNP Paribas, y busca abrir una alternativa europea al dominio de las stablecoins denominadas en dólares.
La autorización no implica todavía el lanzamiento
La licencia del DNB permite a Qivalis operar como emisor de dinero digital. Bajo el reglamento europeo de mercados de criptoactivos (MiCA), la futura moneda se encuadrará como un token de dinero electrónico (EMT). Cada unidad podrá canjearse por un euro ante el emisor en cualquier momento, aunque sus titulares no recibirán intereses.
El consorcio aún debe publicar el libro blanco del proyecto, el documento en el que tendrá que explicar el funcionamiento de la stablecoin y los riesgos asociados. Solo después podrá comenzar la emisión. Qivalis no ha fijado una fecha concreta y se limita a situar el lanzamiento en los próximos meses. El grupo había manejado anteriormente la segunda mitad de 2026 como horizonte para ponerla en circulación.
Jan-Oliver Sell, consejero delegado de Qivalis y antiguo responsable de Coinbase en Alemania, sostiene que el euro debe operar en la cadena de bloques bajo normas europeas. En su planteamiento, la supervisión de estas infraestructuras está vinculada a la autonomía europea a medida que una parte creciente de los flujos de dinero se traslada a redes blockchain.
Una respuesta bancaria al dominio del dólar
El proyecto nació en septiembre de 2025 con nueve bancos, entre ellos ING, UniCredit, CaixaBank, KBC y Danske Bank. En diciembre se incorporó BNP Paribas y la iniciativa adoptó el nombre Qivalis, además de una estructura de gobierno propia. Howard Davies, antiguo responsable del supervisor financiero británico, asumió la presidencia del consejo de supervisión.
BBVA se sumó en febrero y, en mayo, otras 25 entidades entraron de una vez en el consorcio. Entre ellas estaban Rabobank, ABN AMRO, Intesa Sanpaolo y Nordea. En ocho meses, la alianza pasó de nueve a 37 miembros. Como proveedor tecnológico, Qivalis eligió en abril a Fireblocks, especializada en herramientas para la custodia y transferencia de activos digitales.
La apuesta responde al desequilibrio actual del mercado. Cerca del 99% de las stablecoins están vinculadas al dólar. USDT, de Tether, y USDC, de Circle, concentran más del 80% del mercado, según los datos recogidos en la fuente. Estas monedas ya no se utilizan únicamente para operar con criptomonedas: también sirven para enviar dinero al extranjero y para liquidar operaciones con acciones y bonos tokenizados.
Un mercado europeo todavía marginal
Las stablecoins en euros mantienen por ahora una presencia reducida. S&P Global Ratings calculaba esta primavera que había unos 770 millones de euros en circulación, menos del 0,3% de un mercado valorado en alrededor de 318.000 millones de dólares. La agencia prevé que esa cifra podría alcanzar los 1,1 billones de euros en 2030, aunque se trata de una proyección y no de un dato consolidado.
Qivalis no distribuirá su moneda directamente entre consumidores. Su plan contempla hacerlo a través de bancos, plataformas de intercambio de criptomonedas y empresas de pagos. En Europa, Revolut se adelantó con EURR, lanzada a finales de agosto y emitida formalmente por Bridge, filial de Stripe.
La competencia también se extiende al dólar. En septiembre, 21 bancos y entidades financieras, incluidos Bank of America, Goldman Sachs, Deutsche Bank, UBS y Rabobank, anunciaron una empresa conjunta para desarrollar stablecoins. Su primera moneda estará vinculada al dólar y su lanzamiento está previsto para la primera mitad de 2027; después, la alianza contempla otras divisas del G7, con el euro entre sus prioridades.











