El Reino Unido ha sancionado a cinco empresas de criptomonedas que, según las autoridades británicas, prestaban servicios financieros vinculados a Rusia. Las medidas afectan a Cryptomus, Heleket, TokenSpot, Grinex y Meer, compañías que estarían relacionadas con una red de pagos creada para mantener las operaciones internacionales rusas al margen de los canales financieros tradicionales.
Una red de pagos conectada con Rusia
Las empresas incluidas por el Gobierno británico en su régimen de sanciones están vinculadas a la red rusa A7. Esta infraestructura fue diseñada para facilitar pagos internacionales y reducir el impacto de las restricciones impuestas por los países occidentales a Rusia.
De acuerdo con la información disponible, A7 ya habría procesado pagos por un valor superior a 90.000 millones de dólares. El volumen da una medida de la dimensión que pueden alcanzar las redes financieras alternativas cuando los canales bancarios convencionales están sometidos a controles y limitaciones.
Las sanciones británicas buscan impedir que las cinco compañías sigan accediendo a servicios financieros y a fondos sujetos al régimen de sanciones del Reino Unido. La decisión se enmarca en una vigilancia creciente sobre el uso de empresas de criptomonedas y otros medios de pago digitales en operaciones relacionadas con Rusia.
Chainalysis identifica cientos de millones en movimientos
La firma de análisis de cadenas de bloques Chainalysis examinó los flujos de dinero asociados a las empresas sancionadas. Su investigación identificó una dirección de depósito en la plataforma de intercambio HTX a través de la cual Cryptomus, Heleket, TokenSpot, Grinex y Meer recibieron conjuntamente más de 308 millones de dólares.
HTX, anteriormente conocida como Huobi Global, aparece así vinculada al recorrido de esos fondos. Huobi Global también fue objeto de sanciones en mayo, aunque HTX ha negado que esas medidas afecten a sus operaciones.
El hecho de que los fondos pasen por una plataforma de intercambio no demuestra por sí solo que esta participe de manera consciente en una eventual elusión de sanciones. Sin embargo, el caso pone de relieve la dificultad de supervisar por completo las transferencias internacionales realizadas con criptomonedas, especialmente cuando intervienen varias plataformas, direcciones y entidades.
A7A5, una stablecoin ligada al rublo
La investigación también ha situado en el foco a A7A5, una criptomoneda estable vinculada al rublo ruso. El activo forma parte de la red de pagos asociada a A7 y está diseñado para mantener un valor relativamente estable respecto a la moneda rusa.
Según la empresa de seguridad blockchain CertiK, A7A5 había acumulado hasta junio un volumen de transacciones cercano a 110.000 millones de dólares. Esa cantidad representa el valor total de las operaciones procesadas y no equivale necesariamente al número de monedas en circulación.
El desarrollo de A7A5 y el volumen atribuido a la red A7 explican el interés de los gobiernos occidentales por las infraestructuras digitales vinculadas a Rusia. Mientras la banca tradicional opera bajo regímenes de sanciones estrictos, las redes basadas en criptomonedas pueden ofrecer vías alternativas para mover fondos entre distintas partes.
Por ese motivo, la actuación británica no se limita a cinco empresas concretas. También apunta a la infraestructura financiera que, según las autoridades, permite a Rusia conservar conexiones con los flujos internacionales de dinero pese a las restricciones vigentes.










