El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, advirtió en Atenas de que los próximos diez años serán decisivos para determinar si Occidente conserva su posición de liderazgo mundial o entra en una etapa de retroceso. Su mensaje encaja con la estrategia del Gobierno de Donald Trump, centrada en reforzar la industria estadounidense, recuperar cadenas de suministro consideradas estratégicas y ampliar la capacidad militar y tecnológica del país.
Rubio pronunció el discurso en la Pnyx, la colina ateniense donde se reunía la asamblea popular de la democracia griega en la Antigüedad, con la Acrópolis como telón de fondo. El escenario sirvió al secretario de Estado para vincular su advertencia con la historia de Occidente y plantear una disyuntiva que, a su juicio, afecta al conjunto de los países occidentales.
Washington apuesta por recuperar poder industrial y militar
Según Rubio, Occidente se encuentra ante una encrucijada. La próxima década decidirá si mantiene su posición dominante o si acepta un futuro marcado por la subordinación, el declive y la pérdida gradual de influencia. En el caso de Estados Unidos, aseguró, la elección ya está hecha: Washington ha optado por fortalecer su poder nacional “sin complejos”.
Esta apuesta incluye reconstruir la industria del país, recuperar el control de cadenas de producción estratégicas y reforzar la defensa. Estados Unidos también quiere situarse al frente de las tecnologías y de los sectores industriales que tendrán un papel central en las próximas décadas. El objetivo declarado por la Administración Trump es reducir la dependencia exterior y reindustrializar la economía estadounidense.
Rubio criticó a los países occidentales que, en su opinión, han permitido el debilitamiento de sus fuerzas armadas y han cedido demasiada soberanía a instituciones internacionales. Aunque no señaló a ningún Estado europeo concreto, sus palabras llegaron en un momento de creciente tensión entre Washington y Europa.
Las diferencias con Europa se acumulan
Estados Unidos lleva tiempo presionando a los países europeos de la OTAN para que incrementen el gasto en defensa. El Gobierno estadounidense también pretende que Europa flexibilice su regulación y conceda mayor importancia a los valores cristianos y a su propia historia.
A estas diferencias se suman varios frentes geopolíticos. Trump se ha pronunciado en repetidas ocasiones sobre Groenlandia, territorio que forma parte del Reino de Dinamarca, y ha criticado la posición de los países europeos ante la guerra de Estados Unidos contra Irán.
En Europa, mientras tanto, crece el escrutinio sobre los límites del poder militar estadounidense. Según Bloomberg, responsables europeos han señalado el estancamiento entre Estados Unidos e Irán, los elevados precios de la energía y la reducción de las reservas estadounidenses de munición como elementos de preocupación. La retirada de bombarderos B-1B estadounidenses de una base aérea británica también ha generado debate. Responsables y exresponsables británicos temen que Irán y Rusia interpreten ese movimiento como una oportunidad para intensificar acciones de sabotaje a través de aliados y otros grupos.
Una gira centrada en la seguridad de la OTAN
Pese al tono contundente de su advertencia, Rubio también lanzó un mensaje de confianza hacia Europa. El secretario de Estado afirmó que el continente puede salir de su “largo letargo” y recuperar el impulso que, según su visión, nació allí hace miles de años.
Rubio realizó estas declaraciones durante una gira de cuatro días por Grecia, Islandia y Portugal dedicada a la defensa y la seguridad dentro de la OTAN. En Atenas se reunió además con el ministro griego de Exteriores, Georgios Gerapetritis, y subrayó la importancia de la cooperación entre Grecia y Estados Unidos en un periodo de elevada incertidumbre internacional.










