La inteligencia artificial empieza a traducirse en resultados financieros concretos para algunas grandes empresas. Santander calcula que sus aplicaciones de IA generaron un valor de 194 millones de euros en los nueve primeros meses de 2026, mientras Novartis y Meta también han identificado efectos tangibles en sus cuentas. El avance llega en un momento en el que el gasto corporativo en esta tecnología alcanza cifras sin precedentes y los inversores reclaman pruebas de rentabilidad.
Santander ya mide el impacto de la IA
El banco español atribuye a sus aplicaciones de inteligencia artificial un valor de 194 millones de euros entre enero y septiembre de 2026, equivalentes a unos 216 millones de dólares. La cifra fue comunicada por su director financiero, José García Cantera, en declaraciones a CNBC.
Según García Cantera, la principal aportación de la tecnología consiste en reducir tareas sencillas y repetitivas que consumen tiempo. De este modo, los empleados pueden concentrarse en actividades consideradas de mayor valor para el negocio. El director financiero aseguró que el efecto ya es positivo y medible tanto en los ingresos como en la evolución de los costes.
El banco, no obstante, reconoce que no resulta sencillo aislar todo el impacto económico de la IA. Su uso está cada vez más integrado en los procesos de la entidad, lo que dificulta separar con precisión los resultados derivados exclusivamente de esta tecnología.
Novartis y Meta también encuentran retornos
La farmacéutica suiza Novartis es otra de las compañías que empieza a observar una contribución directa. En el tercer trimestre registró un beneficio operativo ajustado de 6.040 millones de dólares, un 10% más que un año antes a tipos de cambio constantes.
Su consejero delegado, Vas Narasimhan, explicó a CNBC que ese fue el primer trimestre en el que percibió una contribución tangible de la inteligencia artificial a la rentabilidad. El impacto se aprecia especialmente, según el ejecutivo, en las áreas de mercadotecnia y ventas. Novartis también analiza aplicaciones de la IA para aumentar la eficiencia en el desarrollo de nuevos medicamentos, aunque no ha precisado qué parte del crecimiento del beneficio puede atribuirse directamente a la tecnología.
En el caso de Meta, la compañía indicó al presentar sus resultados trimestrales que sus inversiones en IA ya generan un volumen considerable de ingresos publicitarios adicionales. La facturación total de la matriz de Facebook e Instagram creció un 26% en el trimestre cerrado a finales de septiembre. La inteligencia artificial contribuye a ese avance, entre otros factores, al permitir una segmentación más precisa de los anuncios.
Standard Chartered también ha detectado avances operativos. Sus ingresos operativos aumentaron un 14% en el tercer trimestre, una vez descontados los efectos de los tipos de cambio y las partidas extraordinarias. Su director financiero, Manus Costello, señaló que la IA se utiliza prácticamente en todas las áreas del banco para reforzar la relación con los clientes y ampliar las operaciones sin que los costes crezcan al mismo ritmo.
El gasto aumenta, pero medir la rentabilidad sigue siendo difícil
El debate sobre los retornos de la IA cobra importancia por el volumen de capital que se está destinando a su desarrollo. El informe AI Index 2026, elaborado por el Instituto de Inteligencia Artificial Centrada en el Ser Humano de Stanford, calcula que la inversión mundial alcanzó los 581.700 millones de dólares en 2025, un 130% más que un año antes.
Además, Microsoft, Amazon, Google y Meta destinarían conjuntamente unos 700.000 millones de dólares este año a infraestructuras de inteligencia artificial. Ante estas cifras, los inversores buscan algo más que planes de expansión: quieren saber qué ingresos y beneficios adicionales está generando ese esfuerzo.
Los resultados son desiguales. Carlsberg utiliza cada vez más la IA en sus procesos internos, la mercadotecnia, la política de precios y la cadena de suministro, pero todavía no observa un impacto financiero de gran alcance. La facturación de la cervecera aumentó un 4,9% en el tercer trimestre, aunque aún no ha determinado qué parte de ese crecimiento procede directamente de la tecnología.
La diferencia entre compañías como Santander, Novartis o Meta y otras que solo detectan mejoras de eficiencia refleja el principal reto pendiente: medir con precisión el rendimiento económico de la inteligencia artificial.











