Las reservas mundiales de petróleo han caído desde unos 10.000 millones de barriles antes del estallido de la guerra en Oriente Próximo hasta situarse por debajo de los 6.000 millones, según Amin Nasser, consejero delegado de Saudi Aramco. El ejecutivo considera que el nivel es “alarmantemente bajo”, especialmente porque las limitaciones técnicas hacen que solo alrededor del 10% de esas reservas esté realmente disponible.
Un colchón de emergencia cada vez más reducido
Nasser trasladó esta advertencia durante el Energy Intelligence Forum de Londres. Su análisis no se limita al crudo almacenado: también señaló que las existencias de combustibles refinados están sometidas a presión, una situación que podría traducirse en precios más elevados para los consumidores.
Los países del G7 prevén liberar hasta 100 millones de barriles de petróleo y diésel de sus reservas de emergencia. Para el máximo responsable de Saudi Aramco, la medida puede proporcionar cierto alivio a corto plazo, pero no corrige el desequilibrio entre la oferta y la demanda.
Incluso si el estrecho de Ormuz recupera por completo su operativa, la reposición de las reservas no sería inmediata. Nasser calcula que los países consumidores podrían tardar hasta dos años en recuperar los niveles anteriores.
El suministro mejora, pero el mercado mantiene la tensión
Los principales productores del Golfo están tratando de elevar el flujo de crudo hacia el mercado internacional. Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait han aumentado su producción y sus exportaciones, utilizando también sus propios petroleros para transportar crudo a través del estrecho de Ormuz.
Según la información de Saudi Aramco, el suministro físico de petróleo se ha aproximado de nuevo a los niveles previos a la guerra. Sin embargo, el Brent continúa rondando los 100 dólares por barril. El mercado sigue incorporando el riesgo de nuevas interrupciones en las rutas que atraviesan el golfo Pérsico y el mar Rojo, lo que mantiene la presión alcista sobre el precio del crudo.
La compañía saudí también ha incrementado sus exportaciones desde la terminal de Ras Tanura. A la vez, el flujo del oleoducto Este-Oeste se ha recuperado hasta aproximadamente el 80% de su capacidad total, después de quedar temporalmente fuera de servicio el mes pasado tras un ataque.
Saudi Aramco busca reducir su dependencia de las rutas vulnerables
La recuperación del oleoducto permite a Saudi Aramco trasladar más crudo a través del mar Rojo y reducir su exposición a otras vías marítimas consideradas vulnerables. Nasser afirmó que la empresa logró mantener el suministro durante el conflicto mediante el uso de instalaciones de almacenamiento situadas fuera de Arabia Saudí y la reparación rápida de las infraestructuras dañadas.
La advertencia llega en un momento en el que la disponibilidad inmediata de petróleo sigue siendo limitada, pese a la recuperación parcial del suministro. Para Saudi Aramco, la combinación de reservas reducidas y riesgos persistentes en las rutas comerciales deja al mercado expuesto a nuevas disrupciones y dificulta una normalización rápida del equilibrio entre oferta y demanda.











