Los fondos monetarios absorbieron aproximadamente el 85% de los más de 550.000 millones de dólares en letras del Tesoro emitidos por Estados Unidos durante julio y agosto de 2026. El dato sitúa a estos vehículos tradicionales como los principales compradores identificados del último aumento de oferta de deuda a corto plazo, aunque las empresas de stablecoins ya mantienen cerca de 200.000 millones de dólares en letras y otros títulos del Tesoro próximos al vencimiento.
La cifra fue comunicada el 22 de septiembre por Francis Brooke, subsecretario del Tesoro estadounidense. Según sus declaraciones, el volumen neto de letras en circulación creció alrededor de un 8% en esos dos meses. El Tesoro no detalló cómo se repartió entre otros inversores el 15% restante.
Dos cifras relevantes, pero no comparables
Los casi 200.000 millones de dólares atribuidos a los emisores de stablecoins representan una existencia acumulada de letras y otros activos del Tesoro con vencimiento cercano. En cambio, el 85% de los fondos monetarios mide las compras vinculadas a un incremento concreto de la oferta durante julio y agosto. No son, por tanto, magnitudes que puedan sumarse para calcular la demanda total.
Además, ambas categorías pueden solaparse. Las reservas de una stablecoin pueden invertirse a través de fondos monetarios gubernamentales o mediante acuerdos de recompra respaldados por deuda pública. En esos casos, la demanda originada por el emisor puede quedar registrada dentro de la categoría de fondos monetarios.
El caso de Circle ilustra esa dificultad contable, aunque no representa por sí solo a todo el mercado. En la documentación correspondiente al segundo trimestre, la compañía indicó que aproximadamente el 84% de las reservas de USDC estaba depositado, a 30 de junio, en el Circle Reserve Fund, un fondo monetario gubernamental regulado bajo la norma Rule 2a-7.
La documentación anual del fondo registraba, a 30 de abril, 19.111 millones de dólares en obligaciones directas del Tesoro y 46.998 millones en acuerdos de recompra. Estos últimos estaban garantizados por títulos del Tesoro, pero figuraban como una categoría de activo separada. Las fechas no coinciden con la comunicación de junio y la composición puede cambiar, de modo que los datos muestran la estructura de la inversión, no una asignación exacta para ese momento.
La Reserva Federal y los inversores extranjeros también aumentaron su exposición
La Reserva Federal compró más de 300.000 millones de dólares en letras durante 2026 hasta el 22 de septiembre, según el Tesoro. Las adquisiciones se realizaron mediante operaciones de gestión de reservas y la reinversión de pagos de principal procedentes de valores respaldados por hipotecas de agencias.
Estas compras tienen lugar en el mercado secundario, no directamente en las subastas del Tesoro. Su objetivo es mantener un nivel amplio de reservas y gestionar la composición de la cartera de la Reserva Federal, por lo que no equivalen ni a financiación directa del Gobierno ni a una nueva ronda convencional de expansión cuantitativa.
El balance de la Reserva Federal refleja el aumento de su posición. Las tenencias de letras pasaron de 233.592 millones de dólares el 31 de diciembre de 2025 a 550.482 millones el 16 de septiembre de 2026. Se trata de una variación neta del saldo, no de una cifra de compras brutas, y no permite atribuir qué parte correspondió a la oleada de emisiones de julio y agosto.
La demanda extranjera también volvió a terreno positivo en julio. Los inversores no residentes elevaron sus tenencias de letras en 38.800 millones de dólares, después de descensos de 20.000 millones en abril, 43.500 millones en mayo y 29.000 millones en junio. Las posiciones privadas extranjeras crecieron en 45.000 millones, mientras que las oficiales disminuyeron en 6.300 millones.
El Tesoro considera que las stablecoins podrían convertirse en una fuente mayor de demanda si sus emisores continúan creciendo y se concretan las normas de aplicación de la ley GENIUS. Esa posibilidad aún es una perspectiva regulatoria, no una explicación cuantificada de las compras de julio y agosto. En el último repunte de la oferta, los fondos monetarios son la clase de compradores identificada con mayor claridad.











