Tether ha liderado una ronda de financiación de hasta 1.400 millones de dólares para Neura Robotics, un fabricante alemán de robots humanoides valorado en unos 7.000 millones. La operación supone una nueva incursión de la empresa emisora de USDT en un sector alejado de las criptomonedas, pero conectado con una de sus apuestas estratégicas: los pagos digitales ejecutados por máquinas autónomas.
En la ronda también participaron Nvidia, Amazon, Qualcomm y Bosch. Neura, fundada en 2019 por David Reger, tiene su sede en Metzingen, cerca de Stuttgart, y desarrolla robots capaces de interpretar su entorno y reaccionar a él, además de ejecutar instrucciones.
Robots que aprenden y comparten habilidades
El proyecto más ambicioso de la compañía es 4NE1, un robot humanoide concebido para realizar tareas diversas en fábricas y almacenes y, en el futuro, también en entornos domésticos. La dificultad no reside únicamente en construir una máquina capaz de moverse, sino en conseguir que pueda desenvolverse en situaciones variables y aprender nuevas funciones con rapidez.
Para ello, Neura está desarrollando los llamados gimnasios para robots. Son centros en los que los humanoides pueden practicar tareas específicas, desde mover objetos hasta manejar maquinaria o completar movimientos complejos. Según la empresa, ya existe una instalación operativa junto al aeropuerto de Múnich y está previsto abrir otras en Alemania, China y Estados Unidos.
Las habilidades adquiridas se almacenan en NeuraVerse, la plataforma digital de la compañía. El objetivo es que otros robots puedan incorporar esos conocimientos sin tener que repetir todo el proceso de aprendizaje. Este sistema permitiría reducir el tiempo y el coste de adaptar cada máquina a una tarea concreta y, al mismo tiempo, abriría una vía de ingresos adicional a la venta de robots: el intercambio de las capacidades que han desarrollado.
La conexión con la estrategia de Tether
El interés de Tether se centra en otra pieza del modelo. La compañía quiere integrar sus monederos digitales en los robots para que, eventualmente, puedan adquirir servicios o habilidades digitales y efectuar pagos de forma autónoma.
Tether es conocida principalmente por emitir USDT, una criptomoneda estable vinculada al dólar estadounidense. Su consejero delegado, Paolo Ardoino, sostiene que las máquinas autónomas tendrán que procesar información, tomar decisiones y realizar transacciones sin depender necesariamente de intermediarios centralizados.
Reger plantea un escenario todavía más amplio: que cada robot disponga de su propio monedero digital y pueda operar financieramente por sí mismo. Por ahora, se trata de una visión de futuro. La fuente no recoge pruebas de que estas aplicaciones sean ya fiables ni económicamente viables a gran escala.
Una expansión ambiciosa en un mercado dominado por China
Neura asegura contar con una cartera de pedidos superior a 1.100 millones de dólares y menciona posibles encargos por 11.000 millones, aunque no todos tendrían el mismo grado de certeza. Reger aspira a elevar la producción hasta una capacidad de cinco millones de robots cognitivos en 2030.
El objetivo se enfrenta a un mercado todavía en desarrollo, con dificultades técnicas y una competencia especialmente intensa desde China. Según cifras citadas por Forbes, en el primer semestre de 2026 se entregaron unos 19.100 robots humanoides fabricados en ese país, cerca del 97% del total mundial.
La fiabilidad sigue siendo otro obstáculo. Durante una demostración en Computex, celebrada en junio, un robot de Neura cayó hacia atrás. La empresa atribuyó el incidente a un fallo de comunicación que activó una respuesta de seguridad. También persisten los costes elevados: el modelo humanoide más reciente ronda los 110.000 dólares, aunque el precio puede bajar hasta unos 62.000 dólares en pedidos de al menos veinte unidades.
Reger ve una oportunidad en la escasez de trabajadores que afronta Alemania. El instituto económico IW prevé que el país tenga 4,3 millones de trabajadores menos en 2036. La capacidad de Neura para convertir esa necesidad en una producción masiva será una de las claves para determinar si sus planes, incluidos los pagos autónomos, llegan a superar la fase de promesa tecnológica.










