Bitcoin podría avanzar hasta los 150.000 dólares y Ethereum alcanzar alrededor de 60.000 dólares a largo plazo, según Tom Lee, responsable de Fundstrat. El analista sostiene que el mercado de criptomonedas atraviesa una etapa distinta a la de ciclos anteriores, impulsada por la combinación de tokenización, adopción institucional, un entorno regulatorio más favorable y el desarrollo de la inteligencia artificial.
Una tesis basada en varios motores de crecimiento
Para Lee, los anteriores mercados alcistas estuvieron dominados por tendencias concretas. Las ICO marcaron el ciclo de 2017, mientras que durante la pandemia ganaron protagonismo los NFT y las memecoins. Más adelante, las stablecoins concentraron buena parte de la atención del mercado.
El escenario actual, en cambio, sería más amplio. Las entidades financieras tradicionales están probando aplicaciones relacionadas con blockchain y la tokenización. A esto se suma, según la visión de Lee, el potencial de la inteligencia artificial para aumentar la demanda de pagos digitales y de sistemas de liquidación basados en blockchain.
El responsable de Fundstrat también interpreta como una señal favorable los largos periodos de consolidación que han atravesado algunas criptomonedas. Según explica, varios activos llevan cerca de cinco años moviéndose dentro de rangos amplios. Si finalmente rompen esas zonas, el movimiento podría ser significativo. “Creo que todavía estamos en una fase temprana”, afirma Lee, que considera que las criptomonedas aún tienen margen para subir con fuerza.
Bitcoin mantiene el objetivo de 150.000 dólares
En el caso de Bitcoin, Lee mantiene su previsión de 150.000 dólares. El activo llegó recientemente a cotizar alrededor de los 87.000 dólares y posteriormente se movía cerca de los 85.000 dólares. Para el analista, esta fase de consolidación no justifica rebajar el objetivo.
Su argumento principal apunta a la llegada de nuevo capital desde las entidades financieras convencionales. Si los criptoactivos se integran progresivamente en el sistema financiero tradicional, esa conexión podría ampliar el volumen de fondos que llega al mercado, sostiene Lee.
La previsión no se presenta como una consecuencia automática de la cotización actual, sino como el resultado esperado de una mayor participación institucional y de una integración más profunda entre ambos segmentos financieros.
Ethereum, con un potencial alcista mayor según Lee
La visión de Lee es todavía más optimista para Ethereum. El analista pone el foco en la prolongada consolidación de ETH y compara su situación con la etapa posterior al mercado bajista de 2018. Tras aquel periodo, Ethereum registró finalmente una subida de unas diecisiete veces, según la referencia utilizada por Lee.
A partir de esa comparación, considera que ETH podría situarse a largo plazo entre diez y doce veces por encima de su anterior máximo, cercano a los 5.000 dólares. Ese cálculo abriría la puerta a una cotización próxima a los 60.000 dólares.
En un horizonte más cercano, Lee menciona los 3.000 dólares como un nivel alcanzable y espera que Ethereum termine superando su antiguo récord para establecer un nuevo máximo histórico este año. La previsión depende, no obstante, de que continúe aumentando la adopción de Ethereum por parte de las instituciones financieras y del conjunto del mercado de criptomonedas.
Lee también advierte sobre el riesgo de operar en exceso. Según su análisis, una parte relevante de la rentabilidad de los mercados cripto suele concentrarse en un número reducido de jornadas con subidas especialmente fuertes. Quienes no estén expuestos durante esos días pueden quedar fuera de una porción significativa del avance acumulado.
Su escenario general es el de una próxima fase menos condicionada por la especulación puntual y más vinculada a la integración de los activos digitales con los mercados financieros tradicionales.










