Donald Trump ha responsabilizado a los demócratas del desplome registrado el jueves en Wall Street, una sesión en la que el Nasdaq 100 cayó un 6,4 % y perdió alrededor de 2,3 billones de dólares de capitalización. El presidente estadounidense vinculó las ventas a la amplia victoria demócrata en las elecciones legislativas de mitad de mandato y advirtió de que el retroceso también afecta al ahorro para la jubilación de millones de ciudadanos.
Trump atribuye las pérdidas al resultado electoral
Trump reaccionó esa misma noche a través de Truth Social, su red social, donde describió la jornada como una de las peores sesiones bursátiles de la historia. Según su interpretación, los demócratas son los responsables de que se estén evaporando en poco tiempo parte de las ganancias acumuladas por la bolsa estadounidense, después de que su Gobierno trabajara para llevar los índices a máximos históricos.
El presidente puso el foco en los planes 401(k), utilizados por muchos estadounidenses para canalizar sus ahorros para la jubilación. Estos vehículos invierten, entre otros activos, en acciones, por lo que las caídas del mercado reducen el valor de las carteras vinculadas a ellos.
Trump insistió en que la responsabilidad no corresponde a los republicanos, sino a los demócratas, y recurrió de nuevo al término despectivo «Dumocrats». En una segunda publicación sostuvo que el desplome era una consecuencia directa del resultado electoral y afirmó que los votantes solo podían culparse a sí mismos por sus efectos.
Las tecnológicas y el sector de la inteligencia artificial, bajo presión
El Nasdaq 100, con un peso elevado de las grandes compañías tecnológicas, sufrió su mayor descenso desde marzo de 2020. Los fabricantes de chips y otras empresas beneficiadas por el auge de la inteligencia artificial registraron algunas de las pérdidas más pronunciadas durante la sesión.
La preocupación de los inversores se centra en la posibilidad de que los demócratas endurezcan la regulación de la inteligencia artificial ahora que han conseguido la mayoría tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado. Esa posición les dará mayor capacidad para influir en las políticas relacionadas con el sector.
Uno de los principales focos de incertidumbre está en la construcción de nuevos centros de datos. Estos proyectos afrontan un rechazo creciente por su consumo de energía y agua. Si se producen retrasos, podría reducirse la demanda prevista de chips para inteligencia artificial y de otros equipos vinculados a estas infraestructuras.
Un revés para el relato económico de Trump
La caída llega en un momento especialmente sensible para el presidente. En los últimos años, Trump ha presentado con frecuencia los récords bursátiles como una prueba de que su política económica estaba funcionando. El entusiasmo por la inteligencia artificial fue uno de los factores que impulsaron a la bolsa estadounidense hacia nuevos máximos.
El propio Trump ha defendido la construcción de más centros de datos y ha apostado por que el sector disponga del mayor margen posible para crecer, en oposición a restricciones estrictas. El resultado electoral puede complicar esa estrategia y aumentar la incertidumbre regulatoria para las empresas del ámbito de la inteligencia artificial.
El presidente había ofrecido el miércoles una explicación diferente para la derrota de su partido en las elecciones. En ese caso señaló principalmente los elevados precios de los carburantes, que han subido en parte por la guerra con Irán. En el mercado, mientras tanto, la preocupación no se limita al resultado político: las elevadas valoraciones de las tecnológicas y el volumen de las inversiones asociadas a la inteligencia artificial también están contribuyendo, según la fuente, a la oleada de ventas.










