Bitcoin afronta este viernes la publicación del informe de empleo de agosto en Estados Unidos con un mercado dividido sobre el próximo movimiento de la Reserva Federal. Unas cifras laborales más sólidas de lo esperado podrían reforzar las expectativas de una subida de tipos en la reunión del 15 y 16 de septiembre y presionar a los activos sensibles al coste del dinero, entre ellos BTC.
La reacción no dependerá únicamente del número de puestos de trabajo creados. Los inversores analizarán sobre todo qué lectura permiten hacer los datos sobre la inflación y la política monetaria de la Fed. En estos momentos, las apuestas están prácticamente equilibradas entre una subida de tipos y una pausa.
El empleo no siempre provoca la misma reacción en Bitcoin
La evolución de los últimos meses muestra que un informe laboral fuerte no es necesariamente positivo o negativo para Bitcoin por sí mismo. Lo determinante es cómo modifica las expectativas sobre los tipos, las rentabilidades de los bonos y el dólar.
El 8 de mayo, por ejemplo, Estados Unidos informó de la creación de 115.000 empleos en abril, frente a los cerca de 62.000 previstos por los economistas. Sin embargo, la tasa de paro permaneció estable en el 4,3% y el mercado no interpretó inmediatamente el dato como una razón para endurecer la política monetaria. Ese día, el S&P 500 avanzó un 0,8% hasta marcar un récord y el Nasdaq subió un 1,7%. Bitcoin terminó ligeramente al alza y el oro también resistió.
La lectura fue muy distinta el 5 de junio. La economía había creado 172.000 puestos en mayo, frente a una previsión cercana a 85.000, y las cifras anteriores se revisaron al alza. En un contexto de mayor preocupación por la inflación, los inversores entendieron que la fortaleza del empleo podía obligar a la Fed a mantener las subidas de tipos. Las rentabilidades de los bonos aumentaron con fuerza, el S&P 500 cayó un 2,6% y el Nasdaq perdió un 4,2%. Bitcoin sufrió ventas y bajó de los 60.000 dólares; el oro también quedó bajo presión.
Un mercado pendiente de la decisión de la Fed
Los datos más débiles tuvieron, en cambio, el efecto contrario en julio y agosto. El 5 de julio se conoció que se habían creado solo 57.000 empleos en junio, frente a los aproximadamente 110.000 esperados. Además, las cifras previas fueron revisadas a la baja. La probabilidad estimada de una subida de tipos en septiembre descendió entonces desde alrededor del 65% hasta cerca del 50%, mientras caían las rentabilidades del mercado y el dólar perdía terreno.
Bitcoin pasó en unas 48 horas de 57.750 a unos 62.000 dólares. El oro subió más de un 2% ese día, hasta superar los 4.100 dólares.
El 7 de agosto, la economía estadounidense registró la destrucción inesperada de 23.000 empleos en julio, cuando los economistas esperaban la creación de unos 80.000. Las revisiones a la baja de mayo y junio restaron otros 103.000 empleos al balance conjunto. Aunque el paro bajó al 4,1%, los inversores interpretaron el informe como una señal de enfriamiento del mercado laboral. La probabilidad de una subida de tipos disminuyó, las rentabilidades de los bonos descendieron y el dólar se debilitó. Bitcoin volvió a superar los 65.000 dólares, aunque después cedió parte de esas ganancias.
La fortaleza del dato puede ser una presión para BTC
El escenario llega más ajustado a la reunión de septiembre después de que el gobernador de la Fed Christopher Waller señalara el jueves que se inclina por mantener los tipos sin cambios, siempre que los nuevos datos confirmen que la inflación continúa enfriándose. Tras sus declaraciones, la probabilidad estimada de una subida pasó de alrededor del 63% al 50%.
Un informe de empleo claramente más fuerte de lo previsto podría alterar de nuevo ese equilibrio. Si los inversores vuelven a descontar una subida, las rentabilidades de los bonos y el dólar podrían avanzar, lo que añadiría presión sobre Bitcoin, el oro y las acciones más sensibles a los tipos.
Un dato débil tendría el efecto inverso si confirma un enfriamiento ordenado del mercado laboral. Pero tampoco sería automáticamente favorable: un deterioro demasiado acusado podría alimentar el temor a una recesión y reducir el apetito por el riesgo. Las solicitudes semanales de subsidio por desempleo conocidas el jueves fueron 206.000, apenas 2.000 más que una semana antes, una señal que no apunta ni a un deterioro repentino ni a un sobrecalentamiento evidente.
Por eso, la clave del viernes no será solo si el informe es bueno o malo. El mercado tratará de anticipar qué significa para el siguiente paso de la Reserva Federal.










