Marc van der Chijs, cofundador de Hut 8, ha reducido de forma significativa su exposición a Bitcoin para invertir en inteligencia artificial. Sin embargo, el empresario se muestra ahora más preocupado por la velocidad a la que avanza esta tecnología y advierte de que la carrera entre empresas y países puede estar dejando el desarrollo de los modelos fuera del control humano.
De Bitcoin a la infraestructura para inteligencia artificial
Van der Chijs entró en Bitcoin en 2013 y participó en la creación de Hut 8, una compañía que se hizo conocida inicialmente por su actividad de minería de Bitcoin (BTC). En los últimos años, la empresa también ha orientado parte de su negocio hacia la infraestructura necesaria para la inteligencia artificial.
El empresario siguió una trayectoria similar en sus inversiones personales. Vendió buena parte de sus bitcoins para destinar ese capital a la IA, un sector que compara con los primeros años de Bitcoin por su potencial de crecimiento y por la velocidad con la que está atrayendo capital.
Su percepción, no obstante, ha cambiado durante la última semana. “Sinceramente, me he vuelto más pesimista”, afirmó Van der Chijs al referirse al ritmo de desarrollo de los nuevos modelos de inteligencia artificial.
Una carrera tecnológica difícil de frenar
La principal preocupación del empresario es que se ha desencadenado una competición internacional en la que ninguna empresa ni ningún país quiere quedarse atrás. En ese escenario, detener voluntariamente el desarrollo resulta complicado, ya que cualquier actor que reduzca la velocidad podría perder posiciones frente a sus rivales.
“En realidad hemos perdido el control”, sostuvo Van der Chijs. A su juicio, la prioridad debería ser recuperar ese control antes de seguir acelerando la evolución de los sistemas de IA.
Su advertencia coincide con las inquietudes expresadas por Dario Amodei, consejero delegado de Anthropic, que también ha reclamado un mayor control sobre los modelos más avanzados. Sam Altman, máximo responsable de OpenAI, y Elon Musk han pedido asimismo frenar el desarrollo de los modelos de inteligencia artificial más potentes.
Van der Chijs considera que quizá sea necesaria una gran perturbación para que los países adopten medidas coordinadas. Entre los ámbitos que le preocupan se encuentran los bancos y otras infraestructuras críticas.
Riesgos para bancos y empresas cripto
Según su análisis, la IA podría poner al descubierto fallos en sistemas de software bancarios antiguos. La elevada interconexión entre las entidades financieras facilitaría que esos problemas se propagasen a otras partes del sistema.
En el mercado de las criptomonedas, sitúa los mayores riesgos en las plataformas de intercambio y en otras empresas vinculadas a Bitcoin. Su valoración es distinta para la propia red de Bitcoin, que considera menos vulnerable frente a ese tipo de amenazas.
La cautela sobre los riesgos tecnológicos no ha eliminado su optimismo económico. Van der Chijs cree que la inteligencia artificial y los robots podrían llegar a desempeñar entre el 90% y el 95% de los empleos actuales. En su opinión, ese proceso podría reducir de forma considerable el coste de productos y servicios.
Parte de los beneficios obtenidos con sus inversiones en IA está regresando al mercado cripto. El empresario asegura que está reinvirtiendo una parte de esas ganancias mediante ETF. También sostiene que el fuerte interés por la inteligencia artificial ha reducido la entrada de capital en Bitcoin, lo que habría contribuido a que su precio se mantuviera por debajo del rango de entre 200.000 y 250.000 dólares que había previsto anteriormente.
Pese a haber desplazado parte de su inversión hacia la IA, Van der Chijs mantiene una consideración especial por Bitcoin. Si solo pudiera conservar una inversión durante el resto de su vida, elegiría la criptomoneda.










