Tether mantiene 114.960 millones de dólares en letras del Tesoro estadounidense, una posición que ha convertido a la mayor emisora de monedas estables en un comprador relevante de deuda pública de corto plazo. La paradoja es que Washington, que en el pasado sancionó a la compañía por sus afirmaciones sobre las reservas de USDT, ahora puede ver en su red de distribución una vía para ampliar el uso internacional del dólar.
Según el último informe de reservas citado por la compañía, USDT representaba más del 60% del mercado de monedas estables al cierre de junio. Tether declaraba entonces 187.750 millones de dólares en activos de reserva y 183.640 millones en pasivos, lo que dejaba un excedente de 4.110 millones.
De las dudas sobre las reservas a las letras del Tesoro
La relación entre Tether y las autoridades estadounidenses no siempre fue de conveniencia mutua. En octubre de 2021, la Comisión de Negociación de Futuros de Materias Primas de Estados Unidos (CFTC) ordenó a la empresa pagar 41 millones de dólares por afirmaciones engañosas sobre el respaldo de USDT. El expediente se refería a declaraciones realizadas entre 2016 y 2019, cuando Tether sostenía que cada token estaba respaldado por una cantidad equivalente de dinero fiduciario depositado en cuentas bancarias.
El regulador concluyó que la compañía también había mantenido otros activos y utilizado acuerdos que no se correspondían con aquellas afirmaciones. Posteriormente, la composición de las reservas cambió. En octubre de 2022, Tether anunció que había eliminado el papel comercial —deuda a corto plazo emitida por empresas— y lo había sustituido por letras del Tesoro estadounidense.
La decisión respondía a una necesidad financiera básica: los usuarios esperan poder canjear sus tokens por dólares, también en momentos de tensión para el mercado de criptoactivos. Las letras del Tesoro son instrumentos líquidos y, al mismo tiempo, generan ingresos para Tether. La empresa comunicó un beneficio operativo neto de aproximadamente 1.500 millones de dólares en el segundo trimestre, impulsado por los rendimientos de la deuda pública y de las operaciones repo.
El grueso de la cartera tenía un vencimiento medio inferior a 90 días. Tether también declaraba 18.630 millones de dólares en acuerdos de recompra inversa a un día, operaciones en las que presta efectivo a cambio de garantías. Estas posiciones no equivalen a la propiedad directa de letras del Tesoro, aunque reflejan la dependencia de la compañía respecto a la financiación en dólares a corto plazo.
El resto de las reservas incluía 18.840 millones de dólares en metales preciosos, 5.800 millones en bitcoin y 13.450 millones en préstamos garantizados. Por tanto, presentar todo el balance como una cartera compuesta exclusivamente por deuda pública estadounidense sería incorrecto.
Una red privada para ampliar el alcance del dólar
El atractivo de Tether para Washington no reside únicamente en el tamaño de sus compras. La empresa ha construido una infraestructura que permite acceder a dólares digitales fuera del sistema bancario convencional. Para personas que no pueden abrir fácilmente una cuenta en el extranjero o que viven en economías con inflación, volatilidad monetaria o instituciones poco fiables, comprar USDT puede resultar más sencillo que acceder directamente a productos financieros estadounidenses.
El 23 de septiembre, Bloomberg informó de que la Administración Trump estudiaba una iniciativa internacional para las monedas estables, con posibles empresas conjuntas entre el sector privado y organismos como el Tesoro, el Departamento de Estado o la Corporación Financiera Internacional para el Desarrollo de Estados Unidos. El objetivo sería extender el uso del dólar y sostener la demanda de deuda pública.
La información no confirmaba ningún acuerdo con Tether ni establecía que el programa estuviera operativo. Pero la compañía ayuda a explicar por qué una propuesta así podría interesar a Washington: permite captar demanda de dólares entre usuarios que quizá nunca se conviertan en clientes de un banco estadounidense.
El efecto, no obstante, tiene límites. Comprar letras del Tesoro no elimina la deuda nacional ni compromete a Tether a financiar al Gobierno durante décadas. Además, una compra de USDT en el mercado secundario no genera necesariamente una nueva entrada de dinero en la empresa ni una compra adicional de deuda. Eso solo ocurre cuando la demanda neta provoca la emisión de nuevos tokens. Tampoco toda entrada en una moneda estable representa capital nuevo: en algunos casos, solo supone trasladar ahorros en dólares ya existentes.
Más alcance, pero también más dependencia
La compañía anunció el 13 de agosto que KPMG US había auditado sus estados financieros de 2025 y emitido una opinión sin salvedades. El avance contribuye a presentarla como una contraparte financiera más consolidada, aunque ni ese informe ni el de reservas convierten USDT en una obligación del Gobierno estadounidense.
La relación también ofrece a Washington capacidad de influencia. En diciembre de 2023, Tether adoptó una política voluntaria de congelación vinculada a las designaciones de sanciones estadounidenses. La empresa puede restringir determinadas direcciones, incluso cuando sus titulares controlan las claves privadas de las carteras.
Para los usuarios, USDT puede representar una forma práctica de preservar y mover valor. Para sus gobiernos, en cambio, la expansión de una moneda denominada en dólares puede reducir el control sobre el ahorro y los pagos nacionales. Ahí se encuentra la tensión central: Tether obtiene ingresos por distribuir dólares digitales, mientras Estados Unidos gana un comprador recurrente de deuda y una red privada capaz de ampliar la influencia de su moneda.












