Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo (BCE), se opuso personalmente a la solicitud de licencia MiCA presentada por Binance en Grecia, según una investigación de The Wall Street Journal. La intervención habría contribuido a que la plataforma retirara su petición antes de que el supervisor griego adoptara una decisión formal.
Binance había confiado en que la autorización le permitiría operar en el conjunto de la Unión Europea mediante el llamado pasaporte comunitario. La licencia, prevista en el reglamento europeo sobre mercados de criptoactivos (MiCA), permite a una empresa autorizada en un Estado miembro prestar determinados servicios en otros países de la UE sin tener que obtener una licencia completa en cada uno de ellos.
Binance llegó a preparar el anuncio de la licencia
La solicitud fue presentada en Grecia a finales de 2025 y, durante buena parte del proceso, todo apuntaba a una resolución favorable. De acuerdo con el diario estadounidense, a finales de mayo Binance estaba tan convencida de que recibiría la autorización que ya había preparado un comunicado de prensa.
El consejero delegado de la compañía, Richard Teng, tenía previsto desplazarse a Atenas para participar en una sesión fotográfica con el primer ministro griego, Kyriakos Mitsotakis. Además, el responsable local de Binance estaba cerca de alquilar una oficina en el país.
A comienzos de junio, funcionarios griegos comunicaron a un comité de la Autoridad Europea de Valores y Mercados (ESMA) que tenían intención de aprobar la licencia, según la información publicada por The Wall Street Journal. Sin embargo, poco después Binance habría recibido un mensaje distinto de un alto cargo del supervisor griego.
Según esa versión, Lagarde se había pronunciado en contra de la solicitud y habría pedido personalmente a Mitsotakis que no la aprobara. Una semana después de que Grecia expresara ante ESMA su intención de dar luz verde al expediente, Binance fue informada de que el procedimiento no seguiría adelante. La empresa retiró su solicitud a mediados de junio, antes de que la autoridad griega pudiera rechazarla formalmente.
El historial regulatorio y el papel de las stablecoins
Una de las razones de la oposición atribuida a Lagarde estaría relacionada con el historial de cumplimiento de Binance. En 2023, la plataforma se declaró culpable en Estados Unidos de infringir normas contra el blanqueo de capitales y pagó 4.300 millones de dólares para cerrar sus casos con las autoridades estadounidenses.
ESMA también habría recomendado a los supervisores europeos que no concedieran una licencia a Binance debido a las dudas sobre el cumplimiento de las normas financieras. A estas preocupaciones se sumaría el temor del BCE a que la compañía reforzara el uso de stablecoins vinculadas al dólar en Europa.
Estas monedas digitales, utilizadas de forma habitual para operar en los mercados de criptomonedas, suelen mantener su valor ligado al dólar estadounidense. Según el diario, las stablecoins denominadas en dólares representan más del 99% del mercado mundial de este tipo de activos.
La cuestión tiene una dimensión estratégica para el BCE, que trabaja en el proyecto del euro digital. Un mayor uso de stablecoins en dólares podría aumentar, según la preocupación atribuida a Lagarde, la dependencia de consumidores y empresas europeos de instrumentos vinculados a la divisa estadounidense para realizar pagos digitales.
El BCE no decide formalmente sobre las licencias MiCA
La intervención de Lagarde resulta relevante porque el BCE no es la autoridad encargada de conceder las licencias MiCA. En el caso de Binance, la competencia correspondía al supervisor nacional griego, la Hellenic Capital Market Commission (HCMC).
La propia HCMC sostiene que evaluó la solicitud de manera independiente y conforme únicamente a la normativa europea y nacional. El Gobierno griego también niega haber intervenido en el análisis del expediente.
Tras retirar su petición, Binance afirmó que pretendía solicitar una licencia MiCA en otro Estado miembro y mantener su actividad en Europa a largo plazo. La plataforma no consiguió una autorización antes del plazo europeo de julio y, como consecuencia, tuvo que dejar de promocionar activamente sus servicios entre los cerca de 450 millones de habitantes de la Unión Europea.
Según The Wall Street Journal, Binance continúa atendiendo a determinados clientes europeos desde Abu Dabi. La compañía se acoge para ello a las normas que, bajo ciertas condiciones, permiten a un proveedor de criptoactivos sin licencia prestar servicios cuando son los propios clientes quienes contactan con él por iniciativa propia.












