La rentabilidad media de la deuda pública mundial ha subido hasta el 3,72%, su nivel más alto desde mediados de 2008, según un índice de bonos de Bloomberg. El repunte refleja el temor de los inversores a que la inflación siga siendo persistente y obligue a los bancos centrales a mantener los tipos de interés elevados durante más tiempo.
La presión se extiende por los principales mercados de renta fija. En Estados Unidos, el rendimiento del bono a diez años ha alcanzado su nivel más alto desde enero del año pasado. En Asia y Australia, el movimiento también se ha intensificado: la deuda japonesa a diez años llegó el martes al 3%, un máximo que no se veía desde 1996, mientras que el bono australiano al mismo plazo escaló hasta niveles no registrados desde 2011.
La inflación vuelve a condicionar las expectativas de tipos
El deterioro del mercado de bonos se aceleró después de la intervención del presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, en Jackson Hole. Warsh sostuvo el viernes que la inflación todavía no avanza de forma convincente hacia el objetivo del 2% y señaló que la Fed está dispuesta a actuar de nuevo si fuera necesario.
Sus palabras llevaron a los inversores a valorar con más intensidad la posibilidad de nuevas subidas de tipos en Estados Unidos. Barclays y Société Générale revisaron sus previsiones tras el discurso e incorporaron aumentos de tipos que antes no figuraban en sus estimaciones.
El encarecimiento del petróleo ha añadido otra fuente de preocupación. Las nuevas tensiones entre Estados Unidos e Irán elevan la incertidumbre sobre el suministro de crudo a través del estrecho de Ormuz. Además, varios funcionarios de ambos países prevén que el conflicto pueda prolongarse durante meses.
Si el petróleo permanece caro durante un periodo prolongado, el aumento de los costes energéticos podría trasladarse a la inflación. En ese escenario, los bancos centrales tendrían menos margen para recortar los tipos y podrían verse obligados a elevarlos de nuevo.
Japón y Australia también afrontan más presión
La revisión de las expectativas no se limita a Estados Unidos. En Japón, el mercado asigna alrededor de un 92% de probabilidad a una subida de tipos antes de septiembre. En Australia, unos datos de inflación superiores a lo esperado han reforzado la posibilidad de una cuarta subida de tipos durante este año.
El movimiento del mercado de deuda se explica también por factores estructurales. Los inversores siguen con atención el aumento del gasto público y del endeudamiento en países como Estados Unidos, Japón y Reino Unido. Cuando crece la incertidumbre sobre la sostenibilidad de las finanzas públicas, quienes prestan dinero a los Gobiernos durante plazos largos exigen una compensación mayor.
Por ese motivo, la presión se concentra especialmente en los bonos soberanos de vencimiento más prolongado. El índice de Bloomberg encadenó el lunes su cuarta sesión consecutiva de subida en la rentabilidad media de la deuda pública.
Un entorno más exigente para los activos de riesgo
El aumento de las rentabilidades puede repercutir en otros mercados financieros. La deuda pública resulta más atractiva frente a inversiones de mayor riesgo cuando ofrece rendimientos elevados, mientras que el coste de financiación aumenta para empresas y consumidores. Esa combinación puede añadir presión tanto a las bolsas como a las criptomonedas.
Por ahora, hay pocas señales de que la tensión vaya a desaparecer a corto plazo. Septiembre y octubre han sido históricamente meses complicados para los bonos. Prashant Newnaha, estratega de tipos en TD Securities, considera que el mercado está enviando un mensaje claro: mientras la inflación continúe siendo persistente, los inversores tendrán que prepararse para un periodo de tipos altos. El elevado nivel de deuda pública puede intensificar aún más esa presión.











