Irlanda prepara una nueva cuenta de inversión con ventajas fiscales para animar a los hogares a trasladar parte de sus ahorros a los mercados financieros. El producto, que debería estar disponible en 2027, permitirá invertir en acciones, bonos, fondos y ETF, pero dejará fuera a Bitcoin (BTC), el resto de las criptomonedas y los derivados.
El Gobierno irlandés aún no ha concretado los principales parámetros del esquema. Está previsto que el próximo 6 de octubre se anuncien el importe máximo que podrá aportarse cada año y la fiscalidad aplicable. También queda por determinar hasta qué cantidad las inversiones estarán exentas y qué tipo fijo se aplicará cuando se supere ese umbral.
Una cuenta para canalizar el ahorro hacia los mercados
La medida responde a una diferencia que las autoridades consideran relevante: los hogares irlandeses acumulan mucho dinero en depósitos, pero destinan una proporción reducida de su patrimonio financiero a la inversión directa. En conjunto, mantienen unos 175.000 millones de euros en cuentas bancarias.
Solo el 2,3% de su patrimonio financiero está invertido directamente en activos como acciones cotizadas y bonos, frente al 7,5% de media en la Unión Europea. Con el incentivo fiscal, el Ejecutivo espera hacer más atractiva la inversión y movilizar una parte de ese ahorro hacia los mercados.
La nueva cuenta estará abierta a cualquier contribuyente residente en Irlanda mayor de 18 años. Podrá utilizarse para comprar acciones, bonos, fondos de inversión, ETF y determinados productos de seguros. No exigirá una inversión mínima ni obligará a mantener el dinero inmovilizado durante un periodo de varios años.
El diseño también excluirá el ahorro ordinario que genere intereses. La cuenta estará destinada a productos de inversión y no funcionará como una extensión de las cuentas de depósito tradicionales.
La exclusión de las criptomonedas
Las criptomonedas quedarán fuera del tratamiento fiscal previsto, al igual que los derivados. La decisión afecta a un mercado con una presencia significativa entre los hogares irlandeses: alrededor del 10% de los adultos posee activos digitales, con un valor medio aproximado de 2.266 euros.
La exclusión coincide con una línea de mayor vigilancia sobre el sector. En agosto, Irlanda presentó una estrategia contra el blanqueo de capitales que contempla, entre otras medidas, un control más estricto de las transacciones realizadas mediante monederos cripto particulares.
El contraste resulta especialmente visible en un país que ocupa una posición destacada en la industria europea de fondos. Irlanda alberga más de 5 billones de euros en activos de fondos de inversión, aunque esa especialización no se traduce en una participación equivalente de sus hogares en acciones y bonos.
Una excepción a la regla del “deemed disposal”
Una de las principales ventajas de la nueva cuenta será que no se aplicará dentro de ella la norma irlandesa conocida como deemed disposal. Esta regla considera vendidas fiscalmente determinadas inversiones después de ocho años, aunque el titular no las haya transmitido realmente.
En la práctica, ese mecanismo puede obligar a tributar por ganancias todavía no realizadas. La cuenta de inversión evitará ese tratamiento para los activos que se mantengan en su interior, según el diseño previsto.
El alcance definitivo del beneficio dependerá de los límites que fije el Gobierno. Todavía no se sabe cuánto podrá aportar cada residente al año, cuál será el importe exento ni qué tipo impositivo se aplicará a las cantidades que rebasen el umbral. Esos detalles deberán quedar definidos con la presentación de los presupuestos.










