Fred Ehrsam, cofundador de Coinbase, ha dado el salto de las criptomonedas al petróleo venezolano. Su nueva compañía, Primavera, ya ha cerrado acuerdos con la petrolera estatal Petróleos de Venezuela (PdVSA) para estudiar y desarrollar activos en un país con enormes reservas de crudo, pero también con graves problemas de inversión, producción e inestabilidad política.
La operación, adelantada por The Wall Street Journal, se produce mientras la Administración de Donald Trump trata de atraer miles de millones de dólares estadounidenses al sector energético venezolano. Las grandes petroleras siguen actuando con cautela, pero Ehrsam ha decidido entrar en un mercado en el que apenas tenía experiencia directa.
De Coinbase y Paradigm a los yacimientos venezolanos
Ehrsam, de 38 años, trabajó como operador de divisas en Goldman Sachs antes de fundar Coinbase junto a Brian Armstrong en 2012. Seis años más tarde creó Paradigm con Matt Huang, una firma de inversión especializada en criptoactivos. Forbes calcula su fortuna en unos 2.400 millones de dólares.
A comienzos de este año puso en marcha Primavera junto a Manuel Iribarren, un empresario venezolano al que conoció en la Universidad de Stanford. La compañía nació con el objetivo específico de invertir en Venezuela. Desde febrero, ambos analizaron distintas oportunidades hasta concentrarse en el petróleo y el gas, uno de los sectores más complejos para un inversor recién llegado.
Ehrsam no se limitó a dirigir el proyecto desde Estados Unidos. Según el diario estadounidense, se instaló en un pequeño hotel de Caracas para establecer contactos y contratar asesores locales. Primavera incorporó además como cofundador a Dheeraj Verma, antiguo directivo de Quantum Energy Partners y profesional con experiencia en la industria energética.
La compañía estudió varios campos de la Faja del Orinoco, entre ellos Boca, Guico y Guara, y firmó un acuerdo para Budare, un yacimiento de crudo más ligero. Iribarren asegura que el objetivo es producir energía barata y fiable, utilizando en la medida de lo posible mano de obra venezolana. La empresa también contempla que regresen al país trabajadores venezolanos que emigraron en los últimos años.
Una oportunidad en un sector marcado por el riesgo
El movimiento de Primavera coincide con los esfuerzos de Trump para reactivar la industria petrolera venezolana. El país dispone de grandes reservas, pero décadas de falta de inversión, deterioro económico y conflicto político han debilitado su capacidad productiva.
El presidente estadounidense ha instado a ExxonMobil, ConocoPhillips y Continental Resources, entre otras compañías, a invertir conjuntamente 100.000 millones de dólares en Venezuela. La respuesta de los grandes grupos ha sido prudente. Chevron constituye una excepción y ha anunciado planes de inversión por 7.000 millones de dólares durante cinco años.
La entrada de Primavera destaca precisamente por el contraste entre el tamaño y la experiencia de las compañías tradicionales y el perfil de una firma creada este mismo año. Francisco Monaldi, director del Programa de Energía para América Latina de la Universidad Rice, ha advertido de los riesgos que afrontan empresas pequeñas y relativamente inexpertas al intentar hacerse con activos venezolanos. Los proyectos petroleros exigen grandes volúmenes de capital, conocimiento técnico y años de experiencia operativa.
Otras compañías energéticas estadounidenses de menor tamaño, como Hunt Oil, Aspect Holdings y Sable Offshore, también tratan de acceder al mercado venezolano. Algunas mantienen, al igual que Ehrsam o sus directivos, vínculos con el entorno político de Trump.
La conexión política y el vínculo con las criptomonedas
Ehrsam ha reforzado en los últimos años su relación con la Administración estadounidense. Forma parte del Consejo de Asesores del Presidente en Ciencia y Tecnología, junto a figuras como Mark Zuckerberg y Larry Ellison. También donó un millón de dólares al comité de investidura de Trump y del vicepresidente JD Vance.
La fuente no recoge indicios de que la Casa Blanca respalde oficialmente a Primavera o sus proyectos petroleros. Su actividad en Venezuela coincide, no obstante, con la estrategia de Washington para atraer capital estadounidense al país.
El nuevo negocio también guarda una conexión indirecta con la trayectoria de Ehrsam. La hiperinflación venezolana llevó a muchos ciudadanos a buscar alternativas al bolívar para ahorrar y efectuar pagos. El Gobierno intentó impulsar el Petro, una moneda digital que fracasó, mientras otros criptoactivos sí encontraron usuarios en el país. El cofundador de Coinbase podría aportar conocimientos sobre pagos digitales y activos digitales, aunque por ahora su apuesta principal se encuentra bajo tierra: los yacimientos petroleros venezolanos.











