LSK, el token de Lisk, ha subido más de un 1.500% en 24 horas, desde alrededor de 0,11 dólares hasta un máximo de 1,81 dólares. El movimiento se produce mientras el proyecto prepara el cierre de Lisk Chain, la desaparición del staking y el desmantelamiento de su organización autónoma descentralizada (DAO).
Una subida extrema en pleno cierre de la red
La magnitud del repunte resulta especialmente llamativa porque no coincide con el lanzamiento de una nueva blockchain ni con una ampliación del ecosistema actual. Lisk ha anunciado que Lisk Chain dejará de operar el 31 de octubre de 2026.
Los proyectos que todavía funcionan en esa red podrán migrar a Celo. Por su parte, los usuarios que mantengan LSK en Lisk Chain deberán trasladar sus tokens a Ethereum antes del cierre. El staking también será eliminado: ya no se pueden abrir nuevas posiciones y se ha pedido a quienes participan actualmente que liberen sus LSK y los muevan a Ethereum a tiempo.
La diferencia entre el punto de partida y el máximo alcanzado ilustra la violencia del movimiento. En teoría, una posición de 1.000 dólares comprada cerca de 0,11 dólares habría llegado a superar los 16.000 dólares en el pico, siempre que se hubiera vendido exactamente en ese nivel. Ese cálculo no tiene en cuenta costes ni la dificultad de ejecutar una operación en los extremos del movimiento.
La quema de tokens cambia la oferta de LSK
Una de las claves del nuevo escenario es la decisión de destruir 100 millones de tokens LSK. Según la información comunicada por Lisk, la oferta total pasará de 400 millones a 300 millones de unidades. En otras palabras, desaparecerá una cuarta parte de la oferta máxima.
El proyecto también sostiene que sus costes futuros dejarán de financiarse mediante la venta de grandes cantidades de LSK procedentes de la tesorería de la DAO. La medida reduciría, según esa tesis, la presión vendedora estructural sobre el token.
Una reducción brusca de la oferta puede amplificar los movimientos cuando coincide con un aumento de la demanda. En un activo de tamaño relativamente pequeño, la especulación puede intensificar todavía más la subida. También pueden influir los cierres forzosos de posiciones cortas, aunque la fuente no aporta datos que permitan medir el peso de cada uno de estos factores.
Las afirmaciones difundidas en redes sociales sobre una supuesta “subida de salida” deliberada por parte de creadores de mercado no están demostradas con la información disponible. Por eso, atribuir el repunte únicamente a la quema de tokens sería una explicación incompleta: la velocidad y la magnitud del avance apuntan también a una fuerte operativa especulativa.
LSK busca un nuevo papel tras la desaparición de Lisk Chain
El token afronta una transformación profunda. Lisk está desmantelando la DAO, incluidos los contratos de gobernanza asociados y el foro destinado a esa función. Con el cierre de la cadena, LSK dejará atrás buena parte del papel que desempeñaba dentro del ecosistema existente.
La estrategia futura plantea convertir Lisk en una plataforma financiera orientada a empresas. En ese modelo, LSK funcionaría como un token de fidelización: las compañías podrían obtenerlo mediante el uso de los servicios financieros de Lisk y la captación de nuevos clientes. El proyecto también quiere permitir, en última instancia, el pago de determinados costes con LSK.
El mercado está valorando así, en muy poco tiempo, un futuro completamente distinto para el activo. La quema puede reducir la oferta y el nuevo modelo podría generar demanda, pero todavía está por determinar cuánta actividad real producirá esa función empresarial. Mientras tanto, el cierre de la red, la desaparición del staking y la liquidación de la DAO concentran varios cambios relevantes en un mismo periodo. Tras una subida de 0,11 a 1,81 dólares, la cotización puede experimentar movimientos igualmente bruscos en ambas direcciones.











