Ucrania y Rusia intercambiaron durante la pasada noche una nueva oleada de ataques con cientos de drones y misiles. Las fuerzas ucranianas dirigieron sus operaciones contra varias refinerías rusas y una instalación empleada para almacenar y lanzar drones, mientras que Moscú golpeó infraestructuras energéticas y portuarias en torno a Odesa y Mykolaiv.
La ofensiva se produce mientras continúan los contactos diplomáticos para explorar una posible nueva ronda de negociaciones. Por ahora, sin embargo, las posiciones de ambos países siguen alejadas, especialmente en lo relativo a los territorios ocupados por Rusia.
Daños en refinerías y centros industriales rusos
Las Fuerzas Armadas ucranianas afirmaron que durante la noche alcanzaron varios objetivos en el interior de Rusia. Entre ellos se encuentran la refinería de Slavyansk, en la región de Krasnodar, y la refinería de Taneco, situada en Tartaristán, a cientos de kilómetros de la frontera ucraniana.
Las autoridades rusas comunicaron daños en instalaciones industriales y civiles de la zona de Nizhnekamsk, a unos 900 kilómetros al este de Moscú. Tartaristán es uno de los principales núcleos de la industria petrolera y petroquímica del país. En Slavyansk del Kubán, las autoridades regionales informaron además de un incendio tras un ataque con drones.
Ucrania también aseguró haber atacado una instalación próxima a Millerovo, en la región de Rostov, que, según su versión, Rusia utiliza para almacenar y lanzar drones. Kyiv aportó asimismo nuevos detalles sobre una operación anterior contra la refinería de Saratov. En aquel ataque habrían resultado dañadas una unidad de procesamiento de crudo y parte de un oleoducto importante.
La planta de Saratov pertenece a Rosneft y ya había sido atacada en varias ocasiones, según la información difundida por las autoridades ucranianas.
Rusia golpea la energía y los puertos de Odesa
Al mismo tiempo, Rusia lanzó un ataque de gran escala contra Ucrania. El Ministerio de Defensa ruso afirmó que sus fuerzas alcanzaron subestaciones eléctricas de Odesa y Mykolaiv consideradas relevantes para la infraestructura portuaria de ambas zonas.
La operación incluyó también un centro logístico en la región de Odesa y varias infraestructuras ferroviarias del oeste de Ucrania. Moscú sostiene que esas líneas se utilizan para trasladar material militar procedente de países europeos.
Las autoridades ucranianas informaron de daños en un bloque de apartamentos, varias viviendas, dos centros educativos y otras infraestructuras. La evaluación completa de los daños todavía estaba en curso. El ministro de Exteriores ucraniano, Andrii Sybiha, acusó a Rusia de atacar de manera cada vez más sistemática objetivos civiles e infraestructuras.
El volumen de drones empleado por ambos bandos vuelve a ser objeto de versiones enfrentadas. Rusia aseguró haber interceptado 389 drones ucranianos. Ucrania, por su parte, afirmó haber derribado 405 de los 453 drones rusos utilizados en el ataque.
Las negociaciones siguen bloqueadas por el territorio
La escalada llega mientras se mantienen conversaciones indirectas sobre un posible reinicio de las negociaciones. Los enviados estadounidenses Steve Witkoff y Jared Kushner viajaron el pasado fin de semana a Moscú y Kyiv para mantener contactos de alto nivel.
El presidente ucraniano, Volodymyr Zelenskyy, señaló que a finales de este mes podrían celebrarse nuevas reuniones con representantes estadounidenses en Nueva York. También apuntó a la posibilidad de otra ronda de conversaciones entre Ucrania, Rusia y Estados Unidos en octubre.
El principal obstáculo continúa siendo territorial. Rusia exige que Ucrania renuncie a la parte de la región oriental de Donetsk que todavía permanece bajo control ucraniano, una condición que Kyiv rechaza. Yuri Ushakov, asesor del Kremlin, confirmó que esta cuestión sigue siendo decisiva y afirmó que las exigencias de Moscú no han cambiado.
Zelenskyy ha dejado abierta, entretanto, la posibilidad de reunirse directamente con Vladimir Putin. Según declaró, estaría dispuesto a viajar en diciembre a la cumbre del G20 en Miami si el presidente ruso también acudiera. La nueva oleada de ataques muestra que, pese a esos contactos, la distancia entre ambas partes sigue siendo considerable.











