Elon Musk ha situado a Grok 5 como el modelo de xAI que podría alcanzar la inteligencia artificial general (AGI), un sistema capaz de rendir al nivel humano en un amplio abanico de tareas cognitivas, y no únicamente en funciones concretas. La previsión, publicada por el propio Musk en X, refuerza el relato de una carrera tecnológica que sigue elevando sus objetivos pese a las advertencias sobre los riesgos de estos sistemas.
Una hoja de ruta que pasa por Grok 4.8 y Grok 4.9
La afirmación de Musk llegó después de que indicara que Grok 4.8 debería completar su entrenamiento durante esta semana. Según explicó, el modelo contará con 2,5 billones de parámetros y, una vez finalizada esa fase, pasará por un proceso de aprendizaje por refuerzo.
Preguntado sobre la distancia entre Grok 4.8 y la AGI, el máximo responsable de Tesla y xAI respondió que probablemente ese nivel no llegará hasta Grok 5. Sus comentarios dibujan una progresión interna para los próximos modelos de la compañía.
En ese esquema, Musk calcula que Grok 4.7 se situará aproximadamente al nivel de Opus 5.0, de Anthropic, aunque con diferencias en función de las capacidades evaluadas. También ha señalado que Grok 4.8 supondrá una mejora apreciable, mientras que Grok 4.9 podría acercarse a modelos identificados como Astra y Fable. Sobre Grok 5, la previsión es más ambiciosa: podría superar a cualquier sistema disponible actualmente.
El propio Musk ha matizado que Grok 4.7 no debe compararse con Opus 5.1, sino con Opus 5.0, y que ambos modelos serían mejores en algunos aspectos y peores en otros. Entre las áreas que xAI todavía tendría que mejorar figura el rendimiento multimodal, es decir, la capacidad para trabajar con distintos tipos de información, como texto e imágenes.
Una previsión todavía no demostrada
Alcanzar la AGI sigue siendo una hipótesis, no un resultado acreditado para Grok 5. Las afirmaciones de Musk describen una expectativa sobre la evolución de la familia de modelos de xAI, pero no aportan pruebas de que el futuro sistema vaya a igualar o superar efectivamente el rendimiento humano en todas esas tareas.
La diferencia es relevante porque el término AGI no alude a un modelo especialmente eficaz en una sola aplicación. Se refiere a una inteligencia artificial con capacidades generales, capaz de desenvolverse en actividades cognitivas diversas con un nivel comparable al de una persona.
La tensión entre acelerar y contener el desarrollo
Los comentarios se produjeron el mismo día en que Musk respaldó el llamamiento de Dario Amodei, consejero delegado de Anthropic, para frenar el desarrollo de los modelos de IA más potentes. La coincidencia refleja una de las tensiones centrales del sector: sus principales actores alertan sobre los riesgos de seguridad, el uso indebido, la pérdida de empleos y las dificultades para mantener el control, mientras compiten por avanzar antes que sus rivales.
El contexto también tiene una dimensión geopolítica, con Estados Unidos y China disputándose el liderazgo en inteligencia artificial. Para los mercados, esta carrera mantiene las expectativas sobre la demanda de chips, centros de datos, electricidad, capacidad de computación en la nube y software. Al mismo tiempo, cuanto más cerca sitúen los propios desarrolladores la llegada de la AGI y más insistan en sus posibles riesgos, mayor puede ser la presión para establecer una regulación más estricta.












