Donald Trump asegura que Rusia y Ucrania han aceptado suspender los ataques contra las infraestructuras energéticas del otro, un posible entendimiento que podría frenar temporalmente los bombardeos ucranianos sobre refinerías rusas y los ataques de Moscú contra la red eléctrica de Ucrania. Sin embargo, el acuerdo todavía no cuenta con una confirmación oficial del Kremlin y Kiev lo plantea con condiciones.
Ucrania respalda la idea, pero exige garantías
“Ucrania ha aceptado no atacar objetivos energéticos rusos. Rusia ha aceptado hacer lo mismo”, escribió Trump en redes sociales. El presidente estadounidense sostiene así que ambos países han dado su visto bueno a una pausa en este tipo de operaciones.
El mensaje del presidente Volodímir Zelenski fue más prudente. Kiev está dispuesta a detener los ataques contra objetivos energéticos rusos, según su posición, siempre que Moscú cumpla también el compromiso. Zelenski reclamó además que los socios internacionales garanticen que Rusia deje de atacar la red eléctrica ucraniana, otras infraestructuras energéticas, instalaciones críticas y las rutas utilizadas para transportar alimentos.
Por ahora, el Kremlin no ha reaccionado oficialmente a las declaraciones de Trump. No está claro, por tanto, si Rusia confirma que existe un acuerdo ni bajo qué condiciones estaría dispuesta a detener sus ataques.
El mercado del diésel reaccionó al anuncio
Los futuros del diésel en Estados Unidos recortaron parte de las subidas previas después de que Trump difundiera la información. El mercado considera relevante cualquier señal que pueda aliviar el impacto de los ataques sobre la capacidad rusa de refino.
Varias refinerías rusas han sufrido daños durante las últimas semanas, lo que ha reducido parte de la producción y ha provocado escasez en distintas zonas del país. En respuesta, Rusia prohibió la exportación de diésel. Según la firma de análisis energético Vortexa, el país es el segundo mayor exportador mundial de este combustible, por lo que cualquier interrupción de su oferta puede tener efectos más allá de sus fronteras.
Trump afirmó el domingo que ya había advertido a Zelenski sobre los ataques contra las refinerías rusas. En su opinión, estas operaciones son una de las principales causas de los precios récord del diésel en Estados Unidos. El posible fin de los ataques permitiría a Rusia reparar las instalaciones dañadas y reducir el riesgo de nuevos parones en la producción.
La tregua afronta precedentes poco alentadores
La continuidad del entendimiento es todavía incierta. Los intentos anteriores de limitar los ataques contra infraestructuras energéticas no se mantuvieron. El mes pasado, Ucrania propuso a Rusia una tregua relacionada con los ataques a los buques que transportan productos agrícolas por el mar Negro. Moscú rechazó la propuesta al reclamar garantías sobre el cese de las operaciones contra su infraestructura energética.
A comienzos de mayo, Trump también anunció un alto el fuego de tres días con motivo de la celebración rusa del Día de la Victoria. Los ataques se reanudaron una vez terminado ese periodo. Rachel Ziemba, del Center for a New American Security, ha pedido esperar a conocer más garantías directamente de Ucrania y Rusia antes de dar por confirmado un acuerdo.
Además, una eventual pausa no resolvería por sí sola la presión sobre el mercado internacional de combustibles. Parte de la capacidad de refino de Oriente Medio ha quedado fuera de servicio y las principales rutas comerciales continúan alteradas. Hamad Hussain, economista de Capital Economics, considera que la pérdida de capacidad de refino puede mantener elevados los precios de los productos petrolíferos.
En Estados Unidos, el precio medio del diésel superó la semana pasada por primera vez los seis dólares por galón, mientras que la gasolina se sitúa un 54% por encima del mínimo de enero. El encarecimiento afecta también al transporte por carretera, los trenes de mercancías y la maquinaria agrícola, con posibles efectos sobre los costes de producción y los precios que pagan los consumidores. La evolución del combustible llega, además, con las elecciones de medio mandato de noviembre cada vez más cerca.











