OpenAI negocia con inversores una nueva ronda de financiación privada que podría situar la valoración de la compañía en 1,2 billones de dólares, según Financial Times. Las conversaciones se encuentran todavía en una fase inicial, por lo que la cifra podría cambiar y tampoco está confirmado que la operación vaya a cerrarse antes de una eventual salida a bolsa.
Una valoración de escala bursátil antes de cotizar
La valoración potencial convertiría a la empresa creadora de ChatGPT en una de las compañías más valiosas del mundo incluso antes de dar el salto a los mercados públicos. La operación reflejaría la dimensión que ha alcanzado el negocio de la inteligencia artificial generativa, aunque también elevaría las expectativas sobre el crecimiento futuro de OpenAI.
Sam Altman, consejero delegado de la compañía, afirmó el pasado fin de semana que una salida a bolsa probablemente no se producirá antes de 2027. Entre los factores que pesan en esa decisión figura el debate cada vez más intenso sobre la seguridad de la inteligencia artificial. Según Altman, el contexto actual, marcado por una mayor preocupación sobre los riesgos de esta tecnología, no sería el más adecuado para empezar a cotizar.
Una nueva ronda privada permitiría a OpenAI captar capital sin someterse todavía a las exigencias y al escrutinio propios de una empresa cotizada. La compañía necesita recursos para entrenar modelos, levantar centros de datos y mantener la competencia con Anthropic, Google y xAI. De acuerdo con la información publicada por el FT, OpenAI gastó 34.000 millones de dólares el año pasado.
Más ingresos, pero también una necesidad elevada de capital
La empresa estaría intentando aprovechar el impulso generado por el lanzamiento de nuevos modelos. El diario británico señala que GPT-5.6 y Astra han reactivado el crecimiento de OpenAI, cuyos ingresos anualizados ya superarían los 40.000 millones de dólares. Una parte de ese avance procedería de un aumento del 20% registrado después del lanzamiento de GPT-5.6.
El dato llega después de un comienzo de año en el que OpenAI se vio sometida a una presión creciente. Anthropic ganó terreno con rapidez y alcanzó una valoración de 965.000 millones de dólares, hasta el punto de que algunos inversores empezaron a considerarla la nueva referencia del sector.
Anthropic estaría estudiando además una salida a bolsa a partir de octubre, con una valoración cercana a los 2 billones de dólares. La cifra, todavía planteada como objetivo, muestra la intensidad de la disputa por el liderazgo de la inteligencia artificial y el volumen de capital que las compañías están tratando de atraer.
La apuesta por la infraestructura de la inteligencia artificial
Una valoración de 1,2 billones de dólares para OpenAI reforzaría la euforia inversora en torno a la inteligencia artificial. El atractivo no depende únicamente de la rentabilidad actual de la compañía, sino de la expectativa de que los modelos, los agentes de IA y la automatización ocupen una parte mucho mayor de la economía.
Ese planteamiento también explica el nivel de riesgo que asumirían los inversores de la ronda. OpenAI crece con fuerza, pero necesita cantidades muy elevadas de efectivo para sostener su expansión. El sector se aleja así del modelo tradicional de una empresa de software: el desarrollo de sistemas avanzados requiere capacidad informática, centros de datos y una inversión continua en infraestructura.
Las negociaciones aún no garantizan una operación cerrada ni fijan una valoración definitiva. Por ahora, reflejan la disposición de los inversores a pagar por una posición en la futura infraestructura tecnológica, incluso antes de que OpenAI tenga una presencia estable en los mercados bursátiles.










