Ocho asociaciones bancarias de Estados Unidos han pedido al Senado que endurezca la CLARITY Act antes de la votación procedimental prevista para el martes. El sector financiero considera insuficientes las medidas incluidas en el proyecto para evitar que las recompensas asociadas a las stablecoins provoquen una salida de depósitos, especialmente en los bancos pequeños.
La petición aparece en una carta remitida a los líderes del Senado por entidades como la American Bankers Association, el Bank Policy Institute y la Independent Community Bankers of America. El conflicto se centra en el tratamiento de los incentivos que reciben los usuarios por mantener stablecoins, aunque los emisores no puedan pagar intereses directamente bajo la normativa estadounidense actual.
El temor a que las stablecoins compitan por el ahorro
Los bancos sostienen que los usuarios pueden obtener esas recompensas a través de plataformas de criptomonedas y otros intermediarios. En su opinión, cuando el importe depende de la cantidad de stablecoins que posee una persona y del tiempo que las conserva, el producto adquiere características similares a las de una cuenta de ahorro.
Ese diseño podría animar a algunos consumidores a retirar fondos de sus cuentas bancarias para colocarlos en dólares digitales. El riesgo sería mayor para las entidades de menor tamaño, que dependen en buena medida de los depósitos para financiar préstamos a hogares y empresas. Una reducción significativa de esa base de financiación podría afectar a su capacidad operativa, según la preocupación expresada por las asociaciones.
La industria de las criptomonedas discrepa de este diagnóstico. Las empresas del sector sostienen desde hace tiempo que la banca exagera el impacto potencial de las recompensas en stablecoins y que sus objeciones responden también al intento de contener la entrada de nuevos competidores en los servicios financieros.
Una protección que los bancos consideran tardía
La versión más reciente de la CLARITY Act contempla una salvaguarda específica para los bancos pequeños. Si las stablecoins desencadenan una salida relevante de depósitos, el secretario del Tesoro podría intervenir de forma temporal durante los 18 meses posteriores a la entrada en vigor de la ley. La medida se aplicaría a entidades con menos de 10.000 millones de dólares en activos.
Para las asociaciones bancarias, ese mecanismo llega demasiado tarde. Su argumento es que una intervención activada después de una retirada considerable de fondos no impediría que una parte sustancial del ahorro ya hubiera abandonado el sistema. Por ello, reclaman restricciones previas para determinadas modalidades de recompensas, en lugar de confiar únicamente en una respuesta de emergencia cuando el problema ya se haya materializado.
“Un freno de emergencia que solo se activa después de que ya se haya producido una salida considerable de depósitos no es ninguna protección”, señalan las entidades en su carta.
La Administración defiende el texto actual
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, mantiene una posición distinta. Considera que la última versión del proyecto ofrece herramientas suficientes para proteger a los bancos de menor tamaño. “Si las stablecoins causan daños a los bancos más pequeños, no dudaré en utilizar estas herramientas para garantizar que estén plenamente protegidos”, escribió en X.
Al mismo tiempo, la Administración Trump pretende evitar que un marco regulatorio más exigente limite el desarrollo de las stablecoins en Estados Unidos. Bessent ha presentado la CLARITY Act como una pieza esencial para la posición del país en la competencia internacional por las nuevas tecnologías financieras.
La votación prevista para el martes será de carácter procedimental y requerirá 60 votos para que el proyecto pueda avanzar. El Senado deberá decidir así entre ampliar las restricciones preventivas que reclama la banca o mantener un texto que busca preservar margen para el crecimiento del mercado de stablecoins.












