Francia prepara un ajuste presupuestario de 54.000 millones de euros para el próximo año con el objetivo de reducir su déficit público y contener el avance de la deuda. El plan, anunciado por el primer ministro Sébastien Lecornu, pretende situar el déficit en torno al 5% del producto interior bruto (PIB), frente al 5,5% actual. Sin nuevas medidas, el Gobierno calcula que podría alcanzar el 6,5%.
La cifra seguiría muy por encima del umbral del 3% establecido como referencia general en la Unión Europea. El Ejecutivo francés considera, por tanto, imprescindible actuar sobre el gasto en un momento en el que los inversores han empezado a mostrar una mayor preocupación por la posición financiera del país.
El ajuste recaerá en pensiones, salarios y administraciones
El ministro de Finanzas, Roland Lescure, ha planteado que una parte importante del ahorro proceda de la propia Administración. Entre las medidas previstas figura el fin de la actualización automática con la inflación de determinadas pensiones y de algunos salarios públicos.
El plan también contempla congelar el gasto de las administraciones locales y determinadas partidas sociales. Aun así, el paquete no está completamente definido. Muchos de sus detalles deberán concretarse antes de que el Parlamento francés examine las propuestas el próximo mes.
Lecornu defendió la necesidad del ajuste en declaraciones al diario francés Le Figaro. Según el primer ministro, los recortes servirán para contener “de forma significativa la dinámica del gasto”. El objetivo inmediato es reducir el déficit, aunque el nivel previsto seguiría alejándose del límite europeo.
La deuda francesa ya condiciona al mercado
La deuda pública de Francia ronda el 118% del PIB, casi el doble del valor de referencia europeo, fijado en el 60%. Un informe elaborado a comienzos de año para el Ministerio de Finanzas francés advirtió de que el endeudamiento podría continuar aumentando con rapidez si no se aplican nuevas medidas.
En ese escenario, la deuda alcanzaría cerca del 130% del PIB en 2030. La evolución de las cuentas públicas también se refleja en el mercado de bonos: la rentabilidad de la deuda francesa a diez años se sitúa en el 4,47%, por encima del 4,37% registrado por la deuda italiana comparable.
La diferencia resulta significativa porque Italia soporta una deuda pública más elevada, en torno al 138% del PIB. La fuente atribuye parte de esa divergencia a la situación del déficit: el Gobierno italiano ha logrado mantenerlo más controlado, mientras Francia sigue teniendo dificultades para ordenar sus finanzas públicas.
Un plan pendiente de la batalla parlamentaria
La aprobación del ajuste no está garantizada. El Parlamento deberá estudiar las medidas en un contexto político especialmente delicado, con la campaña para las elecciones presidenciales de abril ya en marcha. Además, el Gobierno afronta presiones para aumentar el gasto destinado a compensar el encarecimiento de la energía.
Lescure considera que la situación en Oriente Medio dificulta reducir ya este año el déficit hasta el 5%, lo que elevaría la presión sobre el presupuesto del próximo ejercicio. Para los inversores, la cuestión no se limita al volumen de recortes anunciado. La trayectoria de los tipos franceses y de la deuda dependerá de las medidas que finalmente se aprueben y de la respuesta del Parlamento.











