La inflación armonizada en España alcanzó el 5% interanual en septiembre, frente al 4,6% de agosto, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). Es el octavo mes consecutivo de repunte y la tasa más elevada desde febrero de 2023, un avance que vuelve a colocar la evolución de los precios en el centro del debate sobre la política monetaria del Banco Central Europeo (BCE).
Los precios aceleran por octavo mes consecutivo
El dato español quedó ligeramente por debajo de la previsión de los economistas consultados por The Wall Street Journal, que esperaban una inflación del 5,1%. Aun así, España se sitúa entre los países con mayores tasas de inflación de la eurozona.
En agosto, la inflación media de los 21 países que comparten el euro fue del 3,2%, también por encima del objetivo del 2% del BCE. La diferencia refleja la intensidad con la que están evolucionando los precios en España, cuya economía mantiene además un ritmo de crecimiento superior al de muchos otros socios del área monetaria.
Parte del repunte está relacionada con la actividad turística. Los precios de los viajes combinados descendieron menos que un año antes, lo que elevó la tasa interanual. A este efecto se sumó el encarecimiento de los carburantes, en contraste con la bajada registrada durante el mismo periodo del año anterior.
Más actividad y demanda interna
La fuente también vincula la presión sobre los precios al fuerte crecimiento de la población derivado de la inmigración. España ha incorporado más trabajadores en los últimos años, un proceso que ha contribuido a impulsar la actividad económica y el consumo interno.
Ese dinamismo tiene, sin embargo, una contrapartida desde el punto de vista de la inflación. Una demanda más elevada de bienes y servicios puede trasladarse a los precios, especialmente cuando coincide con factores externos como el coste de los combustibles o una temporada turística intensa.
El repunte llega en un momento delicado para el BCE. El banco central ya elevó su principal tipo de interés a comienzos de este mes y la próxima reunión de política monetaria, prevista para octubre, estará marcada por la evolución de los precios en el conjunto de la eurozona y por el impacto del encarecimiento de la energía.
El mercado no da por segura otra subida del BCE
Los nuevos datos de España pueden reforzar las peticiones de una nueva subida de tipos, aunque los inversores no consideran ese escenario inevitable. Según los datos de LSEG recogidos en la fuente, la probabilidad de un incremento adicional se sitúa en torno al 50%.
La presidenta del BCE, Christine Lagarde, advirtió el lunes sobre las consecuencias de la guerra en Irán para los precios energéticos. Lagarde señaló que la magnitud de la perturbación impide ignorarla, pero defendió al mismo tiempo una respuesta mesurada para mantener la inflación bajo control.
Unos tipos más altos encarecen el crédito y tienden a contener la demanda, lo que puede contribuir a moderar la inflación. También pueden aumentar la presión sobre los mercados financieros, al hacer más atractivos el ahorro y las inversiones consideradas relativamente seguras frente a los activos de mayor riesgo. En cualquier caso, la decisión del BCE no dependerá solo de España: el banco central tendrá que valorar la trayectoria de los precios en toda la eurozona y la persistencia del shock energético.










